De acuerdo con las autoridades militares y civiles los partos de haitianas indocumentadas han disminuido en un 98 por ciento, después que se colocaron guardias en las puertas de los hospitales fronterizos y se dispuso mayor control en los límites que dividen ambos países, a fin de detener los tours de parturientas que eran trasladadas en autobuses a nuestro territorio, al tiempo que trataban de documentar a sus hijos, falsificando las actas de los alumbramientos para inscribirlos en las oficialías del Estado.
Ojalá las medidas no se desvanezcan a corto plazo y se reactive el negocio de dejar entrar a indocumentados por una migaja de dinero, sin valorar el daño que éstos ocasionan al país en todos los órdenes, principalmente en la propagación de enfermedades transmisibles, cuantiosos gastos en nuestro presupuesto de salud pública y en el desplazamiento de la mano de obra dominicana, entre otros males, pues la enorme cantidad de haitianos atenta contra nuestra soberanía por el despropósito de algunas potencias de pretender la unificación de la isla.
El Estado dominicano destina cinco mil millones de pesos para atender los partos de haitianas en los hospitales públicos, suma que bien puede ser utilizada para la sanación de las dolencias de los nacionales criollos, quienes pasan penurias por la falta de recursos cuando requieren atenciones médicas urgentes y medicamentos que no pueden comprar. Sobre el tema, el economista José Café, quien se destaca en España en su área profesional, nos escribe lo siguiente:
¨Se supone que la sentencia aquella del tribunal constitucional la nacionalidad dominicana, pero en ninguna parte dice que no se debe dejar entrar a los haitianos. Lo importante es que tanto ellos como sus descendientes no sean dominicanos. Y no lo serán en esta generación, pero lo serán en la 2da, 3ra, 4ta…”.
En cuanto al paritorio, nueva palabra de moda dominicana, todo el mundo ha hablado menos el Ministerio de Salud. En cuanto a la economía, nadie quiebra por falta de activos ni porque gasta mucho.
La quiebra viene cuando te deja de entrar dinero o no te entra suficiente. La quiebra de la economía dominicana no vendrá por el financiamiento de los partos de haitianas sino porque poco a poco Haití está dejando de comprarle. En adición, con la clavada de 700 millones de dólares que le está dando la Odebrecht, el milagro económico está en peligro.

