1 de 2
La democracia: gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, comprende los campos de acción político, económico y social. Para que ella exista en una sociedad deben cumplirse ciertas normas. El gobierno del pueblo no solamente escogido por el pueblo, sino, además, controlado por el pueblo (caso Watergate) cuando se aparta de las normas establecidas.
En cuanto a la forma de seleccionar el gobierno, todos deben tener igual oportunidad de elegir y de ser electos. Y es ete fallo fundamental de las democracias como ellas se practican en América Latina. En ellas, las instituciones que servirían de cauce para el ejercicio de la democracia operan como freno a las posibilidades de participación de las mayorías.
Lo normal en nuestros países es la falta de institucionalidad y de aplicación de las leyes. Por estas tierras, con escasas excepciones, prevalece el individualismo que crea el individualismo que crea reglas particulares con fuerza suficiente para imponerse sobre lo establecido en las leyes. La situación se deteriora aúhn más cuando en vez de aplicar la justicia ésta cae en las manos de jueces venales que garantizan la impunidad a quienes debería castigarse.
Así, el individualismo prevalece en las actuaciones públicas y privadas. Surgen dirigentes de la sociedad que se desvían de las buenas actuaciones y se establecen antivalores que son sustentados por falsos líderes que se constituyen en los nuevos paradigmas.
Los organismos del sistema, desde los más bajos niveles hasta los más altos, están penetrados de las prácticas individualistas y, así, se constituyen dirigentes y sus acólitos que impiden la permeabilidad social. Son impostores que utilizan los medios a su alcance para asir una posición social y permanecer en ella.
