Todos en algún momento nos hemos frotado los ojos, pero este gesto sencillo y que pensarás que no tiene importancia, sorprendentemente puede afectar tu salud visual.
Solemos recurrir a esto cuando tenemos alguna molestia, por ejemplo cuando estamos cansados, cuando sentimos picor o cuando una basurita nos cae en el ojo, por lo que al “estrujarnos” buscamos conseguir estimular la producción de lágrimas, lo cual suaviza el picor, así como limpiar nuestros ojos, buscando que esa sensación de arenilla desaparezca ¡Pero! en cualquiera de estas circunstancias está mal, por las siguientes razones:
– Ojos rojos: al rozar con fuerza los vasos sanguíneos pueden romperse provocando que el picor empeore y una irritación aún mayor.
– Piel: la piel que rodea nuestros ojos es muy delicada, por su delgadez, por lo que al frotar aceleras el proceso de envejecimiento de esta zona de forma prematura, trayendo consigo bolsas y ojeras, haciendo que tu mirada se vea envejecida y cansada.
– Infecciones: en nuestras manos existen unas 150 especies de bacterias, microbios, gérmenes, parásitos, hongos y otra gran cantidad de agentes infecciosos que son imperceptibles para el ojo humano, según un estudio de la universidad de Colorado en Boulder, por tal motivo tus manos no siempre están limpias, por lo que esta acción puede ocasionarte una peligrosa infección.
– Situación agravada: si estás diagnosticado con miopía o glaucoma, nunca intentes frotarte los ojos, pues esta acción puede empeorar tu condición. Cuando frotas ejerces una presión superior a la que nuestros ojos no están acostumbrados por lo que se reduce el flujo sanguíneo y empeora la visión.
Por ejemplo, si tienes una presión intraocular alta y sufres de glaucoma dañarías el nervio óptico. En el caso de la miopía la retina puede desprenderse.
– Queratocono: al frotar con fuerza contribuyes a la progresión del queratocono ¿Sabes qué es? Una patología degenerativa de la córnea no inflamatoria, que se caracterizada por una alteración en su forma, que se hace irregular, como consecuencia de la alteración de uno de sus principales componentes: una proteína denominada colágeno.
UN APUNTE
¡Solución!
Cuando sientas picazón y esa sensación incontrolable de estrujarte los ojos, aplica compresas húmedas para aliviar este incómodo síntoma. En caso de que la situación sea recurrente es recomendable asistir al oftalmólogo para que éste realice una serie de pruebas y conozca las causas de este malestar ocular e indique el tratamiento adecuado.