Como nunca antes, la comunidad internacional no sólo rechaza el golpe de Estado contra el presidente constitucional de Honduras, sino que procura la rápida reinstalación en esa nación de la democracia mancillada por la asonada militar.
Los 34 Gobiernos de América Latina exigen la restitución en el poder del presidente Manuel Zelaya, además de Estados Unidos, Naciones Unidas (ONU), Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea.
El Consejo Permanente de la OEA, el Sistema de Integración de Centroamérica (Sica) y los presidentes de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) se reúnen hoy en Washington y Managua para procurar el pronto retorno a Tegucigalpa del depuesto presidente de Honduras.
La comunidad internacional no puede ni debe permitir el resurgimiento del golpismo en América Latina porque tendría un efecto dominó sobre el resto del continente donde la democracia ha logrado desalojar a los regímenes dictatoriales.
La extrema derecha hondureña, con explícito respaldo del mando militar, la prensa y mentadas instituciones de la sociedad civil, urdió el golpe de Estado contra un gobierno legal y legítimo, como el que encabeza el presidente Zelaya.
Es por eso que en todo el continente prevalece el criterio de que la ONU y la OEA deben poner en marcha iniciativas diplomáticas o de cualquier índole que garanticen la reinstalación en el poder del depuesto mandatario.
Hay que recordar que la democracia ha costado mucha sangre y sacrificio en América Latina, y Centroamérica en particular, donde miles murieron o fueron desplazados en sucesivas guerras contra dictaduras o víctimas de la represión.
Se saluda la responsable decisión del presidente Leonel Fernández de asistir a la Cumbre convocada hoy en Managua, porque su presencia en esa reunión presidencial dignifica a República Dominicana.
Ninguna otra solución puede tener la crisis generada por el golpe de Estado en Honduras, que no sea la reinstalación en el poder del presidente Manuel Zelaya.

