SANTIAGO. La fuerza y la sensualidad de los genuinos movimientos que identifican la Madre Patria, España, entrelazados en la música de cuerdas y el cantar de versos de amor y lamentos, coreografías fusionadas y ritmos diversos identificaron anoche la actuación del Ballet Nacional de España durante su presentación en la sala de la Restauración del Gran Teatro del Cibao. Por primera vez en Santiago y en el país y bajo los auspicios del Ministerio de Cultura, el Ballet Nacional de España llegó a suelo santiaguero con un espectáculo inolvidable, de alta calidad y de impresionante exhibición para una muy buena cantidad de público, que de manera sorpresiva, pese a la falta de promoción y pautado en un día laboral, llenó por completo el centro de artes. El programa danzístico presentado para la ocasión incluyó la producción del montaje de las danzas Caprichos (Capricho Primero y Serrana Capricho de Carne y de Hueso, Puente de ida y vuelta, Capricho de Milonga y Comparitos Caprichos de Talavera), así como Mosaico Andaluz, y Ritmos, propuestas donde se destacaron la disciplina, el vestuario, variados efectos de iluminación, que a su vez se convierten en elementos escenográficos y una sincronización simplemente, perfecta. La entidad, considerada como una de las instituciones de mayor proyección internacional y embajadora de la cultura de su país en el mundo, concibió un espectáculo diferente, uniendo en sus propuestas estilos y creaciones de bailes españoles evolucionados y clásicos, como el bolero, flamenco, danza española en una mezcla de formación, tradición, y moderna. Con 30 años de fundación, esta institución de la danza de España, se ha presentado en los más prestigiosos teatros del mundo. Ha producidos clásicas obras como: Danza y Tronío de Mariemma. Ritmo, de Lorca, El Sombrero de Tres Picos, Fandango de Soler, Golpes de la Vida, El Concierto de Aranjuez, Bodas de Sangre, Fuente Ovejuna, entre otros clásicos de la literatura, llevados a las tablas a través de la danza.

