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Posiciones disímiles entre funcionarios sobre el tema de la migración revelan que no hay una política coherente a nivel estatal sobre este espinoso problema, lo que dificulta el diseño de un programa funcional y efectivo.
Las contradicciones salieron a flote durante el seminario que concluyó ayer en el país y que llevó como tema Política migratoria y experiencia en procesos de regulación, con la asistencia de delegados de 25 países de América Latina, el Caribe y España.
Al parecer entre el secretario de Interior y Policía, licenciado Franklin Almeyda Rancier, el canciller Carlos Morales Troncoso y el presidente Leonel Fernández no hay una visión clara sobre el problema, ni tampoco un plan de Estado.
El presidente Fernández aboga por regularizar la inmigración haitiana a partir del establecimiento de programas de trabajo temporales y nacionales basados en el respeto a los derechos humanos laborales.
En tanto, en el discurso de apertura del Congreso el doctor Almeyda Rancier planteó que el objetivo del seminario era buscar consenso y conocer experiencias de otras naciones con el objetivo de aplicar esas políticas en en el país.
Y el secretario de Relaciones Exteriores, Carlos Morales Troncoso, rechazó en el discurso de clausura que la regulación pueda resolver el problema migratorio.
Estimó que por el contrario, eso podría significar un aumento no calculado de servicios públicos como la salud y la educación.Señaló que con la regularización se establecería una especie de amnistía que en nada resolvería el problema de la migración ilegal ni siquiera a largo plazo.
Sostuvo además que el Plan Nacional de Regularización envía un mal mensaje a futuros inmigrantes ilegales, quienes apostarían a tumbarle el pulso a la Ley de Migración.
Posiciones encontradas
Carlos morales troncoso dice que la regulación aumentaría gastos en servicios de salud y educación.
Franklin Almeyda promueve regular a los que residan aquí antes de promulgada la nueva Constitución.

