Hacen recuento de los entrenadores y dicen que fútbol en países como este es cuestión de Estado
Las eras post mundialista siempre generan noticias.
Principalmente por todo lo que acontece en el magno evento. Los jugadores que tuvieron una buena actuación son solicitados por los principales clubes y eso mismo sucede con los entrenadores exitosos.
Claro, aquellos que dirigieron a selecciones que no llenaron las expectativas ni alcanzaron los objetivos fijados, por lo general, pierden sus puestos de trabajo ó son forzados a renunciar.
Cuando esto sucede en Grecia ó Nigeria, la incidencia que la acción tiene sobre la opinión pública mundial no es relevante y ni siquiera trasciende pero, cuando ocurre en un país futbolero como argentina, y más aún si se trata de Diego Armando Maradona, todo el mundo se hace eco de la noticia.
Para poder comprender este *fenómeno* que ha sucedido en el fútbol argentino es necesario recordar lo sucedido a través de la historia.
Para nadie es un secreto que en Argentina el fútbol es una cuestión de Estado, a tal punto que los gobiernos de turno *bendicen* al entrenador nacional y se acercan al él para poder llegar a las masas.
Sucedió en 1978 con los militares y César Luis Menotti y acaba de pasar con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y Diego Armando Maradona.
Para hacer el relato más dinámico, iniciaremos nuestro encuentro con la historia en el período 1974-1982 cuando Menotti dirigió a la selección Argentina y conquisto la primera Copa del Mundo para su país.
Durante sus ocho años de gestión, *El Flaco* dirigió 85 partidos, gano 46, empato 21 y perdió 18, registrando un rendimiento de 62, 35 %.
Al juego bien elaborado de Menotti le sucedió un entrenador resultista heredero de la cultura futbolística de Zubeldia, el doctor Carlos Salvador Bilardo. Con él al frente y con el mejor momento de Diego Armando Maradona, Argentina ganó el Mundial de 1986 y fue subcampeón en Italia 1990.
A Bilardo le sustituyo Alfio Basile, quien en su primer período(1991-94) ganó dos Copas América y una Copa Confederaciones, pero sufrió la vergonzosa derrota de 5-0 ante Colombia en Buenos Aires. En USA 1994 no logró los resultados y dejó el cargo.
Daniel Passarella, el capitán de la selección campeona del Mundo en 1978, asumió como entrenador de la selección argentina en 1994 y estuvo hasta después del Mundial de Francia 1998. Con éste al mando Argentina jugó 57 partidos, ganó 34, empató 13 y perdió 10. Passarella ostenta el mejor promedio como entrenador de Argentina con un 67,25 de victorias.
En 1999 asume Marcelo Bielsa, quien dirigió hasta después del Mundial del 2002 y posteriormente llego Néstor José Pekerman, quien en nueve años fue entrenador de la selección juvenil, con la que obtuvo tres Copas del Mundo. Pekerman fue estuvo al frente de Argentina en el Mundial de Alemania 2006.
En Septiembre del año 2006, después de finalizado el Mundial, Basile inició su segundo ciclo al frente del seleccionado argentino pero, el 16 de octubre del año 2008, inmediatamente después de perder contra Chile, presentó su renuncia.
Al poco tiempo asumió Diego Armando Maradona. El ícono del fútbol argentino representó como entrenador a su país en el reciente Mundial y a su regreso los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino le cuestionaron la capacidad de sus asistentes, por lo que Maradona decidió renunciar y atacar públicamente, tanto a Julio Grondona, mandamás del fútbol argentino, como a Carlos Salvador Bilardo, responsable de las selecciones nacionales.
La historia de los entrenadores de la selección argentina no acabará con Maradona, asuma quien asuma, si no logra ser campeón del Mundo será cuestionado y poco tiempo después destituido
Ser entrenador nacional en un país como argentina tiene enormes privilegios pero, también innumerables riesgos.

