Se necesita con urgencia jóvenes dirigentes creativos, con una visión empresarial y una verdadera vocación de servicio
Para nadie es un secreto que la práctica del fútbol se ha incrementado considerablemente en toda la geografía nacional.
Como consecuencia directa de esta situación, la demanda de material futbolístico ha crecido a tal punto que, marcas y empresas foráneas especializadas en el equipamiento de los futbolistas, han optado por instalarse en el país.
Esa es una realidad verificable con relativa sencillez.
También es comprobable el hecho de que el país dispone de una gran cantidad de campos de fútbol los que, en su gran mayoría, están en pésimas condiciones por la falta de mantenimiento pero, al menos, están ahí.
Ahora bien. Si hay más niños/as y adolescentes practicando fútbol, si existen campos más ó menos adecuados y si se pueden comprar balones, uniformes, botas, etc.: ¿Por qué nuestro fútbol no evoluciona..?
La gente común y corriente del país, así como también los relacionados y hasta los comunicadores deportivos se preguntan:
¿Cuándo el fútbol nacional se superará ?
¿Cuándo el fútbol criollo dejará de ser la Cenicienta del área..?
¿Cuándo R.D. ganará alguna competencia regional de relevancia..?
Estos cuestionamientos y muchos otros más son los que nos formulan a diario cientos de personas que, al identificarnos con el fútbol, esperan escuchar razones valederas de nuestra parte.
Replicar a esos aparentes- simples interrogantes no es sencillo y, en nuestro afán por no faltar a la verdad exteriorizando al mismo tiempo un sano optimismo, solemos decir: * Que todos los procesos de crecimiento necesitan tiempo*. * Que el fútbol nacional carece de una dirección adecuada*. * Que la falta de cultura futbolística nos perjudica.* Que, al no existir confianza en la actual dirigencia el empresariado privado no invierte convenientemente.
También decimos que nuestro fútbol necesita con urgencia, jóvenes dirigentes, creativos, con visión empresarial y con verdadera vocación de servicio.
Claro, queda sobreentendido que, sin un gran caudal de trabajo sistemático y organizado basado en una apropiada planificación y con objetivos claros a corto, mediano y largo plazo, nada se lograra.
Diciendo lo que acaban de leer – a veces – salimos airosos del comprometedor requerimiento de diagnosticar y/o justificar el mal que sufre nuestro amado paciente; el fútbol nacional.
Pero, – acotamos – basándonos en el diario vivir de la Asociación del Distrito Nacional, la cual es un fiel reflejo de las restantes 31 que existen en el país, para que se produzca un verdadero desarrollo del fútbol nacional es vital la existencia de clubes.
Esta figura social, la del Club Deportivo, es imprescindible. En la actualidad -prácticamente- no existen verdaderos clubes de fútbol (hay excepciones) en el país. Existen, eso si muchos equipos que se autodenominan clubes pero carentes de infraestructura organizativa.
Al no existir verdaderos clubes constituidos mediante estatutos y con directivos representativos del sector al que pertenecen, los equipos que se llaman clubes, no tienen dolientes por lo que no reparan en hacer y deshacer a su antojo.

