Gareth Bale: ¿Gasto ó simple inversión?
Real Madrid desembolsó 86 millones de libras, equivalentes a 101.5 millones de euros, para adquirir al jugador procedente del Tottenham
El gran clásico del pasado sábado entre Barcelona y Real Madrid dejó múltiples enseñanzas, además de un gran espectáculo.
La gran vigencia que tiene el tradicional clásico entre dos de los equipos más representativos del fútbol español, fue una de ellas. Confirmar el esplendoroso momento que atraviesa Cristiano Ronaldo, profesional a carta cabal, y el desparpajo de Neymar en los partidos importantes, fue otra.
De Messi, esperamos mucho más pero, teniendo en cuenta que viene de una lesión, comprendemos que no haya brillado ni desequilibrado como todos anhelamos. Víctor Valdez volvió a demostrar que es un “señor” portero que merece ser el titular de la selección española. Y Alexis Sánchez sacó de su galera un gol propio de los jugadores diferentes.
La mayoría de los extraordinarios jugadores que actuaron en el gran clásico cumplieron con su cometido pero, uno de ellos tenía la “casi” obligación de mostrar algo más, de exhibir en esa privilegiada vitrina parte de su repertorio futbolístico que motivó a los dirigentes del Real Madrid a pagar por él 101.5 millones de euros.
Nos referimos al galés Gareth Bale, el jugador que significó la transferencia más costosa en la historia del fútbol, quien, según el portavoz del su antiguo club, el Tottenham, se fue de ahí por la suma de 86 millones de libras, equivalentes a 101.5 millones de euros.
Esta descomunal e insultante cifra es superior a los 94 millones que pagó el Real Madrid al Manchester United por Cristiano.
Los defensores de la política de contrataciones de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, aseguran que se trata de una inversión muy rentable, y los opositores creen que fue un gasto innecesario.
En el sentido económico, inversión es una colocación de capital que se realiza para obtener una ganancia futura, y gasto define el conjunto de erogaciones destinadas a la distribución o venta de un producto y a su administración.
A la distancia y sin ser expertos en macro economía, estimamos que Gareth Bale es un futbolista que no es imagen de marca alguna, que no tiene perfil de ídolo y que, al provenir de un país que no es potencia futbolística como Gales, no tiene el mismo atractivo que un brasileño o alemán. Por lo tanto, como inversión, difícilmente resulte rentable.
Hasta la fecha Gareth Bale ha jugado en sólo cuatro partidos con el Real Madrid, totalizando 181 minutos de los 360 posibles. El sábado fue sustituido al minuto 61 y, los tele espectadores no notaron su ausencia como tampoco su presencia.
Los poderosos presidentes de los grandes clubes tienen caprichos que le cuestan mucho dinero a las instituciones y en ese sentido el Real Madrid tiene mucha experiencia acumulada.
Todavía recordamos la cifra pagada para contratar al brasileño Kaká, quien en el 2009 llegó del Milán por 65 millones de euros y, esta temporada retorno a sus orígenes por una cifra insignificante.
Otro desacierto de Don Florentino y sus asesores fue la contratación de Jonathan Woodgate, un defensor inglés contratado por 22 millones de euros que jugó muy pocos partidos y regresó sin pena ni gloria a su Inglaterra natal.
El italiano Antonio Cassano fue una *confusión administrativa de los dirigentes*, al igual que la adquisición del sólido defensor argentino Walter Samuel, quien llegó con bombos y platillos a un costo sideral y se fue en silencio a precio de ganga.
Mientras esperamos que alguien nos convenza que la firma de Bale es una inversión y no un gasto, consideramos que, la adquisición que ha rentabilizado con creses su inversión en el Real Madrid, tanto en el plano económico como deportivo ha sido Cristiano Ronaldo quien en base a entrega, calidad, goles y presencia ha justificado su transferencia.
