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FUTBOL SOLO FUTBOL

FUTBOL SOLO FUTBOL

Al ver en el periódico español El País la fotografía de un soldado ucraniano jugando al fútbol en una pausa del vergonzoso conflicto bélico que envuelve a ese país, me motive

a escribir lo siguiente:

Es probable que el título del trabajo haga que lo relacionen a una de las obras cumbres de la literatura universal escrita por el ruso León Tostoi (1829-1910), llamada precisamente, La Guerra y La Paz.

Es indudable que el fútbol tiene la potestad de despertar pasiones incontrolables las que, al desbordarse, crean situaciones caóticas y lamentables, pero, de igual manera, su indiscutible encanto produce situaciones humanas impensables llenas de amor y sensibilidad.

Al constatarlas, recordamos cuánta razón tuvo el Barón Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos Modernos, al decir que el fenómeno deportivo bien podía ser utilizado como un elemento de Paz ó de Guerra.

Hace cuarenta y seis años -en julio de 1969- el fútbol centroamericano produjo uno de los episodios más vergonzosos jamás vivido.

Ese año, las selecciones de El Salvador y Honduras jugaron las eliminatorias para el Mundial de 1970 bajo un clima de enorme tensión social. Esto porque, como consecuencia de la masiva migración salvadoreña a tierras hondureñas, el gobierno de ese país implementó una Reforma Agraria que motivo el retorno masivo de los ciudadanos salvadoreños a su país. En esas condiciones, ambas selecciones jugaron el partido de desempate en el estadio Azteca de México. La victoria favoreció a El Salvador por 3-0 y, ese mismo día, el superior gobierno de El Salvador rompió relaciones diplomáticas con Honduras. Semanas después, su ejército ocupo parte del territorio del país vecino, desencadenando una guerra que duró más de una década y se la recuerda como La Guerra del Fútbol.

El tiempo pasó y la situación ha sido superada pero dejó muchas heridas…

Por otra parte, la historia también recuerda un capítulo extraordinariamente humano que se produjo en medio de uno de los acontecimientos más horribles de la humanidad. La Primera Guerra Mundial que ocasiono más de quince millones de víctimas.

En diciembre del año 1914, en las afueras de la ciudad de Ypres (Bélgica) la guerra se debatía en las frías trincheras y, al llegar la Noche Buena, las tropas alemanas, para darse ánimo, adornaron sus posiciones con árboles de Navidad, al hacerlo, comenzaron a cantar canciones alegóricas a la fecha. Como las trincheras estaban tan cerca una de otras, los soldados aliados las escucharon e hicieron lo propio con sus tradicionales canciones navideñas

Esta atípica situación permitió que se abriera una especie de tregua navideña – no pactada ni programada – que al día siguiente culmino con un partido de fútbol.

Si. Increíble pero cierto. Un soldado escocés tenía consigo un balón y, en un terreno congelado y barroso, con porterías formadas con los cascos, los soldados alemanes enfrentaron a los aliados y, por momentos, la vida volvió al campo de la muerte gracias al fútbol.

El bendito fútbol hizo que el soldado dejara aflorar la sensibilidad del ser humano.

La Paz fue efímera pero, la * Tregua de Navidad * en medio de la atroz Primera Guerra Mundial está escrita con letras de oro en la historia de la humanidad.

En tiempos de Paz, no hagamos la guerra ni con el fútbol ni con cualquier otro deporte.

El Nacional

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