Selección nacional hace viajes cortos
Cada cuatro años, la mayoría de las selecciones del mundo emprenden un ilusionante viaje rumbo al Mundial más próximo.
Hace pocas semanas, la selección absoluta del país debutó en el proceso eliminatorio de nuestra Confederación ante la representación de Belice y, al perder tanto como local y visitante, quedó automáticamente eliminada.
Es decir, que el viaje que en principio nos acercaría al Mundial de Rusia 2018, fue corto, efímero, incómodo y doloroso.
Esta prematura eliminación se produjo en uno de los momentos estelares del fútbol criollo si tomamos como parámetro la cantidad de niños y niñas que están practicando el deporte en toda la geografía nacional, si consideramos la amplia cobertura que nuestro deporte recibe de parte de todos los medios de comunicación y, si tomamos en cuenta que está en pleno desarrollo la primera Liga Profesional del país.
Las selecciones absolutas de todos los países miembro de la FIFA tienen que ser y el principal “producto” de las federaciones. Es por eso que, en todas las latitudes las máximos dirigentes asumen la responsabilidad de cuidar, proteger y atender
a las mismas.
¿De qué manera lo hacen…?
Bien, en primer lugar estableciendo prioridades y elaborando una programación de trabajo que permita llegar a los compromisos oficiales en las mejores condiciones posibles.
Hoy en día, ninguna selección y ningún equipo del mundo puede aspirar a trascender sin pasar por un proceso de entrenamiento previo que responda a las exigencias de las competencias venideras.
Ese proceso, nuestra selección absoluta no lo cumplió. Es decir que, una vez más reinó la improvisación.
Nuestros muchachos llegaron al partido inicial en medio de un mar de dudas y, así es imposible ser competitivos. Los resultados reflejaron lo acontecido previo a esos partidos.
Pero, por si este traspié no fue suficientemente revelador, el pasado fin de semana, nuestro querido fútbol volvió a tropezar con la misma piedra.
En esta ocasión, le tocó a la Selección Sub-23, es decir la Olímpica que jugó sus opciones para Río de Janeiro 2016 ante Santa Lucia y Jamaica.
El viaje de la Olímpica no fue corto porque no se realizó, ya que jugamos como local, es decir ni siquiera alcanzamos a subirnos al avión.
En muy poco tiempo, las dos selecciones más emblemáticas del fútbol criollo quedaron eliminadas, tanto del Mundial Rusia 2018 como de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
Esto significa que, los próximos partidos eliminatorios de ambas selecciones se disputarán dentro de cuatro años, es decir en junio ó julio del año 2019.
En este largo período, una generación de talentosos futbolistas criollos han visto como desvanecer su ilusión de trascender con la selección nacional.
Nunca es tarde para aprender y le corresponde a los presidentes de las Asociaciones exigir a las máximas autoridades de nuestro fútbol que, a las selecciones nacionales de fútbol, se les priorice.
Como referencia les recordamos que Belice es un pequeño país con menos de 350.000 habitantes y Jamaica no llega a los tres millones.

