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FUTBOL SOLO FUTBOL

FUTBOL SOLO FUTBOL

Jorge Rolando Bauger
jbauger@hotmail.com

Rivales, no enemigos

El fútbol es sin duda alguna el deporte más popular del mundo que se practica de manera organizada y sistemática en 211 países.
Para nosotros, el fútbol es una auténtica pasión planetaria que puede exaltar los más altos valores humanos, y también caer en los más profundos abismos del fanatismo.
Con frecuencia, la pasión por el fútbol se convierte en una obsesión que nubla el comportamiento racional, tanto de los seguidores como de los jugadores y directivos.
Es obvio que la pasión que desencadena el fútbol tiene un componente de irracionalidad y locura, propia de las grandes emociones.
La pasión por ese deporte no tiene género, ni edad ni clase social, como tampoco restricciones. La pasión por el fútbol es un desahogo a todo tipo de estrés. Y lo más importante es una forma espontánea de expresar, tanto fidelidad como felicidad.
Definitivamente, el fútbol es mucho más que un deporte, es un verdadero fenómeno social que no deja indiferente a nadie.
El fútbol es pasión, compromiso, sentimiento, es una escuela y una forma de vida. Es compartir, comunicar. Es una actitud, es entrega es darlo el topo por el todo.
El fútbol traspasó los límites del terreno de juego y se convirtió en un espectáculo deportivo, gracias al fervor y ambiente que crean los fanáticos en los estadios. Estos entusiastas seguidores que alientan a sus equipos, deben entender que el oponente ocasional, es un rival y no un enemigo.
Para entender la diferencia entre estos términos muy usados en el mundo del fútbol, recurrimos a la definición de ambos: Rival; es aquel que compite contra nosotros por el mismo objetivo, lo cual es bueno, porque nos ayuda a superarnos. Enemigo; es el que se opone a nosotros por todos los medios, el que desea el mal y aspira a que el otro fracase.
El fútbol necesita que la rivalidad exista porque la misma aporta color y alegría al juego.
Lo que hay que evitar es que los estadios se conviertan en centros donde impere la violencia, la xenofobia, la homofobia, así como la misoginia.
Si bien es cierto que el fútbol es un deporte pasional, no es menos cierto que podemos y debemos gozarlo con alegría, paz y armonía.
Todavía nos emociona recordar el encuentro que el disputaron en el Mundial de Francia ‘98 las selecciones de Irán y Estados Unidos, pese a que ambos países habían roto sus relaciones diplomáticas previamente.
Para poder entender el fenómeno del fútbol, no basta con apreciar lo que acontece sobre el terreno de juego, sino que también debemos saber que las rivalidades se entrelazan con otro tipo de antagonismos como la política, religión, social, regional y nacional que la complementan y potencian.
Amigos del fútbol, recuerden que, nuestros oponentes son rivales, no enemigos.

El Nacional

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