WASHINGTON .AP. Phil Garner nunca paró de contar grandes anécdotas de Roger Clemens. Que el pelotero alguna vez entrenó con un chaleco antibalas que tenía pesos adosados por un total de 27 kilogramos (60 libras), que el jugador gritaba para darse aliento o ventilar su frustración, que éste había reprendido a los demás jugadores, que advirtió que el plato del home estaba algo desalineado.
Garner subió el jueves al banquillo de los testigos, pero a veces se le percibía como si fuera de nuevo el piloto de algún equipo de grandes ligas que contaba historias a sus jugadores antes del inicio de un partido.
Ninguno de los relatos implicó a Clemens en el consumo de sustancias que mejoran el rendimiento deportivo.
Garner reforzó al Cohete. Clemens con el testimonio que rindió de parte de la defensa en el juicio por perjurio que se sigue al siete veces ganador del Premio Cy Young.
Garner, que fue mucho tiempo infielder y dos años y medio piloto de Clemens con los Astros de Houston, se sumó a la cadena de testigos que han elogiado el liderazgo y conducta ética del lanzador.

