A Arlette Fernández podría considerársele una heroína de la gesta revolucionaria. Y no estamos lejos de asegurarlo, porque esta dama fue la compañera de vida y de luchas del héroe nacional Rafael Tomás Fernández Domínguez. Nació en San Francisco de Macorís. Su madre era de ascendencia árabe. Conoció al Coronel Fernández Domínguez a principios de la década de los cincuenta, con quien se casó en 1955.
Conspiraciones
Arlette Fernández tuvo una importante y activa participación en los trabajos conspirativos liderados por su esposo, en procura de evitar el golpe de Estado al gobierno constitucional del Prof. Juan Bosch y, posteriormente, en las luchas realizadas para su reposición. Letty y Vidita eran pseudónimos que utilizaba Arlette Fernández para pasar desapercibida como miembro del Movimiento Constitucionalista. Estos sobrenombres la han acompañado desde entonces, quedando como simbología de su arrojo singular y del respeto y la admiración que generó entre sus amigos y compañeros de lucha. De la mano de don Rafael Herrera, Arlette comienza a escribir una columna semanal en el Listín Diario. Conozca la juventud es el nombre de esta publicación que rememora y propaga el pensamiento y la obra del Movimiento Constitucionalista ideado y organizado por el Coronel Fernández.
Fundación
La Fundación Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, Inc., que preside, se centra en labores sociales en varias comunidades, como El Cercado, Tireo y Constanza, disponiendo de los mecanismos para la protección y defensa del medio ambiente a través de la difusión de la enseñanza entre niños y jóvenes. Arlette califica a quien fue su compañero de toda una vida, como a un hombre excepcional: Me di cuenta de eso cuando nos casamos, de que tenía a mi lado a un hombre diferente. Ya era un líder.
La esposa del héroe nacional conoció los grandes dolores y los grandes goces; conoció el amor y también, muy de cerca, a la muerte; perdió al hombre que amaba y admiraba, pero admite que de ninguna manera cambiaría lo que ha vivido porque ha sido una vida extremadamente enriquecedora. Por eso, continúa trabajando con todo su empeño, para dar a conocer el pensamiento de Fernández Domínguez, y eso la convierte en una mujer muy feliz.

