Los locutores dominicanos ya podemos dormir tranquilos, ya que nuestro colega Rubén Darío Aponte se encargó de inmortalizarnos en un libro, más bien una enciclopedia, en el que se tomó más de seis años para reunir los nombres de alrededor de 350 profesionales que han hecho del micrófono su medio para subsistir, desde los albores de la radiotelefonía hasta nuestros días. El libro, Historia de la locución dominicana, tiene 955 páginas, una breve biografía con foto de la numerosa familia locutoril de nuestro país, mediante la cual el público podrá ver los rostros de los hombres y mujeres que les informan y entretenien día a día, o que marcaron época desde que salió al aire la primera emisora en la década de 1930.
El lanzamiento de esta obra gigantesca se realizó a casa llena en la Sala Aída Bonelly de Díaz del Teatro Nacional, con una mesa de honor de lujo, presidida por el ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, cuya dependencia fue la encargada de apoyar económica y profesionalmente a Aponte, quien agradeció el gesto y, además, bromeó recordando que cada día inquietaba a sus asistentes con el agregado de otro nombre que se había quedado en el tintero.
El maestro de la ceremonia fue Rodolfo Espinal, uno de los mejores locutores de la actualidad en el país, cuya voz inconfundible le da vida a la siempre bien escogida programación de la radio Raíces, y contó asimismo con la presencia del director del Teatro Nacional, Niní Cáffaro, y de su gerente de Relaciones Públicas, Arismendy Vásquez Guareño. También estuvo en la mesa oficial nuesro colega y hermano Domingo Bautista, presentador de La Súper Tarde, de Colorvisión, y de Domingo Latino, de Hits 92, quien acababa de ser galardonado con el Micrófono de Oro por su larga y prolífica carrera en los medios de comunicación. Además de la larga lista de locutores incluida en el libro de Aponte, el lector podrá conocer, por una suma realmente exigua, la historia de la radio en República Dominicana, la que dio origen oficial a la profesión de locutor (antes se llamaba anunciador) el 18 de abril de 1938, en plena dictadura trujillista. Me siento muy bien y algo cansado porque me tomó seis años terminar la obra, dijo Aponte en su alocución llena del humor que le caracteriza, pero la hice bien para que la gente se sienta satisfecha y pueda tener una información precisa y actualizada.

