El ayer no pasa; sigue siendo un ayer que estará vigente en nuestro presente y nos acompañará en el futuro.
Si acaso las cosas que suceden en esos momentos de añoranzas han sido destacadas, entonces viviremos el ayer con mayor intensidad. Eso es lo que sucede con los buenos, con los excelentes exponentes de la música que hemos dejado atrás.
Permítanme rectificar: ni a ellos ni a su música los hemos dejado atrás. Nos siguen acompañando y lo seguirán haciendo siempre.
Nos refresca el alma recordar aquellas piezas musicales producidas e interpretadas por los representantes de la vieja guardia. Ellos siguen con nosotros, en la mayoría de los casos, pero se han convertido en una especie de mito, por su maravilloso ejemplo, por su calidad y su excelencia.
Representan un grupo de artistas que deleitan nuestros sentidos con interpretaciones cargadas de sensibilidad, de amor, de tristeza, de alegría, de ritmo, conmoviéndonos hasta los linderos del alma. Comencemos con un romántico de siempre: Frank Cruz.
Frank Cruz
Frank Cruz nos tiene acostumbrados a veladas románticas que nos transportan a momentos de ensoñación.
Donde quiera que lleve su talento, demuestra su insuperable calidad escénica e interpretativa.
Una de sus legendarias y emblemáticas canciones, Vivir de los recuerdos, del compositor y pianista cubano Roberto Bobby Collazo, vistió de gala al bolero desde que se grabó por primera vez en el año 1970.
Frank Cruz nunca cansa cuando se enfrenta a su público, porque sus matices, su dominio escénico y toda su presencia nos hacen vivir la música con intensidad.
Johnny Ventura
En el 1940 nace Juan de Dios Ventura Soriano, a quien conoceríamos con el nombre de El Caballo Mayor.
De casta humilde, Johnny nunca pensó en que se convertiría en un ícono del merengue en su país y en el mundo.

