La entrevista que nunca hice
Varias veces traté de entrevistar a una de las glorias dominicanas de la canción, el petromacorisano Mario de Jesús, en mis viajes a México, país donde estableció su base y donde falleció el 20 de julio del 2009, a los 85 años, para incluirlo en mi serie
de libros Grandes dominicanos, pero siempre que lo intenté surgió un obstáculo de
último minuto que impidió nuestro encuentro.
Sin duda que de Jesús es uno de los compositores dominicanos más conocido en el plano internacional, donde las más grandes figuras de la canción cantaron sus
creaciones, entre ellos Lucho Gatica (Y), Marco Antonio Muñiz (Adelante) y Olga Guillot (Cría cuervos), sólo para mencionar a los más representativos. Lo curioso es que de Jesús comenzó su vida laboral como funcionario de Aduanas y como ejecutivo disquero, desde donde pudo compartir a la perfección su lado
empresarial con el poético, entregando temas que hasta hoy deleitan a los enamorados y al resto de los humanos también. Además, su nombre siempre surgía cuando se hablaba del título de canción más corto de la historia, ya que no sólo compuso Y, sino que también hizo O, el que grabó magistralmente Libertad Lamarque. Aunque don Mario ya no está físicamente entre nosotros, su prolífica obra lo sobrevivirá por siempre, para orgullo de nosotros, los dominicanos. El Banco de Reservas se encargó de rendirle un sentido homenaje, invitando a Adalgisa Pantaleón, Ileana Reynoso, San José y Henry García. La histórica velada quedó perpetuada en un CD y un DVD que deberán disfrutar los admiradores del compositor y los amantes de las canciones que decían más de algo. La historia de Mario de Jesús es tan novelesca como el contenido de sus canciones. Su primer empleo fue como mensajero de un bufete de abogados de San Pedro de Macorís, cumpliendo luego funciones similares en la Dirección de Aduanas. Paralelamente a sus labores, su inquietud por escribir lo llevó a convertirse en cronista de espectáculos en el matutino La Nación y en la revista Salón Fígaro. Pero su vena artística la descubrió en Nueva York, donde estudió música y escribió para la revista Teatral. A fines de la década de 1950 se estableció en México, donde fue el gerente del sellointernacional Peer y comenzó a componer canciones profesionalmente.

