¿Qué Pasa?

Generalidades

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¿Qué pasa con la calidad de nuestra música?

Parece que el mal gusto es colectivo, según se puede comprobar con algunos temas musicales insulsos que han salido al mercado en los últimos tiempos y que dejan en evidencia que fueron hechos en forma improvisada en un estudio cualquiera que no cuenta con los elementos básicos para que de allí salgan producciones agradables al oído.

Cuando uno escucha el tema que emerge de esos estudios hechos a la ligera, sin tener en cuenta el gusto popular ni el respeto al oyente, muchas suenan como cangrejos dentro de una lata y luego sus intérpretes protestan porque Acroarte no los toma en cuenta para los Premios a lo mejor del año, acusando a sus miembros de responder a otros intereses.

En realidad, da vergüenza ajena escuchar esos bodrios en nuestras emisoras, lo que deja en evidencia que el programador o el locutor de turno no la oyó antes de lanzarla al aire o recibió algún incentivo que lo llevó a hacerlo sin preocuparse en lo más mínimo de sus consecuencias.

El público no es bobo, así que por más frecuencia con que toquen esos temas—si es que se pueden llamar así—nunca van a formar parte del gusto popular.

Pero no sólo hay que objetar la calidad de esas grabaciones, sino que también causan rechazo automático las letras de las mismas, las que muchas veces contienen frases en doble sentido (o en sentido directo) que ofenden al oyente y a las personas que están con él, como por ejemplo sus hijos o sus esposas.

Gracias a Dios que la Comisión de Espectáculos Públicos tomó recientemente la iniciativa de prohibir algunas canciones cuyas crudas y groseras letras se han pasado de la raya de la decencia, pero, desgraciadamente, las medidas las toman meses después que han salido al mercado, cuando ya los niños—que son los más susceptibles a este tipo de contenido—ya se las saben de memoria. Recuerdo que hace algunos años, el mexicano José José comentaba en rueda de amigos que casi se desmayó cuando un día llegó a su hogar y lo recibió su hijita de cuatro años entonando Devórame otra vez, salsa erótica que hizo famosa el puertorriqueño Lalo Rodríguez.

Alguien tiene que tomar medidas para que nuestros niños no se corrompan antes de tiempo”, dijo en esa ocasión el Príncipe de la Canción.

El Nacional

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