¿Qué Pasa?

GENERALIDADES

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La industria disquera sin dudas ha cambiado radicalmente en los últimos años con la llegada de la venta de música por internet y por la piratería.

 Unos de los más afectados por esta situación han sido los merengueros tradicionales, los que actualmente se concentran en sus actuaciones personales más que en hacer nuevas grabaciones.

 Sin embargo, los beneficiados con las nuevas prácticas han sido sus sucesores, los llamados merengueros o mamberos de calle, quienes no necesitan hacer grandes inversiones para producir un disco, sino que les basta con un pequeño estudio y luego con la computadora se encargan de agregarle los elementos necesarios para que suene bien.

 Y por esto es que los nuevos artistas, en su mayoría jóvenes con muchos deseos de triunfar, pero no siempre con el talento que han demostrado los merengueros tradicionales, han venido a reemplazar en discotecas o carwashes a nombres establecidos, aparte de que cobran mucho menos por sus presentaciones.

 Y el público que consume las producciones de esta nueva camada de artistas llama a las radioemisoras para solicitar sus canciones, lo que redunda posteriormente en sus actuaciones personales en programas de televisión diurnos y, especialmente, nocturnos, donde sus atrevidas letras y sensuales coristas pueden dar rienda suelta a sus talentos.

 En un artículo que publicó recientemente el Listín, firmado mi cara amiga Ynmaculada Cruz Hierro, los empresarios José Tejeda, Félix Cabrera y Vidal Cedeño coincidieron en que el merengue ha desaparecido prácticamente de los centros nocturnos de Nueva York, ciudad donde los tres han sido los que hace décadas llevaron a la música dominicana a los primeros lugares de popularidad en esa importante plaza para nuestra música.

Culparon de ello a la falta de apoyo de las empresas disqueras, las que prefieren invertir en figuras nuevas , en vez de producir creaciones de Wilfrido Vargas, Fernando Villalona o Johnny Ventura. Omega, Tito Swing, El Cata y otros mamberos son los que demanda el público de hoy, no estrellas clásicas del merengue que repletaban en otros tiempos los clubes dominicanos.

El Nacional

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