Producciones cinematográficas-
Tras aprobarse en nuestro país la Ley No. 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica se ha producido una interesante efervescencia en lo que a este quehacer se refiere. Hemos visto el surgimiento de nuevos directores, actores, equipo técnico y productores tanto nacionales como extranjeros que se han sumado con entusiasmo a las bondades que este reglamento ofrece.
Según un trabajo del crítico de cine Félix Manuel Lora, en 1915 el camarógrafo puertorriqueño Rafael Colorado hizo “Excursión”, la que se considera la primera cinta hecha por un extranjero aquí. Siete años después el editor Francisco Palau realizó “La leyenda de la virgen de la Altagracia” junto a Tuto Báez y Juan B. Alfonseca.
Llegada la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo el quehacer cinematográfico fue reducido a su mínima expresión y solo fue utilizado en beneficio del tirano. Pasado este nefasto período de nuestra historia, el dramaturgo Franklin Domínguez en su película “La Silla”, de 1963, cuenta los horrores de esta época.
Pasan los años y en 1988, Agliberto Meléndez estrena su ópera prima “Un pasaje de ida”, basada en el trágico suceso ocurrido en el barco Regina Express en el cual muchos dominicanos perdieron la vida asfixiado en un contenedor. Con sus aciertos y desaciertos, la industria cinematográfica dominicana en los años sucesivos siguió su curso.
Es a raíz de la Ley de Cine, promulgada el 18 de noviembre de 2010, cuando se produce el verdadero boom en el cine “made in RD”. Desde ese año y hasta la fecha la comedia ha sido el género favorito de muchos de los directores. Estas producciones son las que más público han llevado a las salas de cine; tienen como protagonistas a reconocidos humoristas.
Sin embargo, muchas de ellas han presentado problemas principalmente en su guión y en las actuaciones. Por eso queremos exhortarles a las personas vinculadas a esta industria que traten de ofrecer al público un producto mejor acabado, que se cuiden los detalles, que las actuaciones se vean creíbles y que los diálogos no se vean forzados.
Con esto no queremos decir que sean todos, pues hay sus excepciones. También hemos visto cintas dramáticas que tienen problemas similares.
Sabemos que nuestra industria cinematográfica es reciente, que aun le queda un largo camino por recorrer para llegar a tener producciones de mayor calidad.
Lograr esto no es difícil, solo hay que esforzarse un poco más. El público que disfruta ver del buen cine y que espera algo más que un mero divertimento se lo agradecerá.

