Escuela Nacional de Locución
Siempre es bueno resaltar el excelente y constante trabajo que viene
realizando la Escuela Nacional de Locución Profesor Otto Rivera (ENLPOR).
Con más de 50 años de trabajo, esta institución llueva, truene o ventee se mantiene firme.
La calidad educativa que ofrecen, sus docentes altamente capacitados y una matrícula estudiantil siempre llena, posicionan a esta institución académica como la número uno en el ámbito de la locución dominicana.
La ENLPOR el pasado viernes entregó al país otro grupo de profesionales del micrófono manteniendo así su compromiso de seguir formando a niños, jóvenes y adultos, con el fin de que estos puedan insertarse en las diferentes áreas del mundo de la locución y poder poner en práctica lo aprendido a lo largo de todo un año.
Como en cada investidura, siempre digo presente y en esta ocasión con más regocijo, pues entre los graduandos se encontraba mi nieta Marian Grey. La alegría en cada uno de los investidos era evidente, ya que no hay nada más gratificante para el ser humano, que cumplir con lo que se propone.
Durante la graduación fueron reconocidas figuras importantes como J.M.
Hildaldo, presidente de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y
Radiofonía (CNEPR), así como la comunicadora Miralba Ruiz, mientras que el profesor Carlos Santana, fue premiado como profesor del año.
Luego de la ceremonia, todos disfrutamos de la tradicional fiesta de celebración en la que se comió, se bailó y se brindó. Su director general, Lic. Carlos Cepeda Suriel, fue aplaudido delirantemente al pronunciar un excelente discurso que como siempre nos tiene acostumbrados.
Definitivamente, Otto Rivera dejó un gran legado, que su viuda Marisol Pérez y su hija Arianna Rivera, y quienes componen su gran equipo de éxitos han puesto muy en alto la Escuela Nacional de Locución. Espero que la Escuela de Locución continúe firme en su trabajo de seguir forjando bueno profesionales. Que Dios siga bendiciendo grandemente a mi estimada amiga, Marisol, viuda Rivera, para que la institución siga transitando por el camino correcto.
Y además felicitar a cada persona que con su granito de arena mantiene vivo el legado que dejó el profesor Otto Rivera.

