Opinión

Ginecología actualizada

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Toxoplasmosis y embarazo

Estoy embarazada, salí con toxoplasmosis, ¿Cómo puede esta enfermedad afectar a mi  bebé?

 Pamela

La toxoplasmosis es una infección parásita ampliamente extendida que, al ser contraída por una mujer embarazada, puede poner en peligro la salud de su futuro bebé. Es causado por un parásito llamado Toxoplasma Gondii. La manera más común de contraer esta infección parásita es mediante la exposición a excrementos de gato o al comer carnes crudas o poco cocidas contaminadas con el parásito. La toxoplasmosis es una de las infecciones más comunes del mundo. La mayoría de los casos pasan desapercibidos. Los síntomas, cuando ocurren, tienden a parecerse a los de la gripe.

Cuando una mujer embarazada contrae toxoplasmosis por primera vez, puede transmitir la infección a su feto. Sin embargo, el riesgo y la gravedad de la infección del bebé dependen en parte del momento en que la madre contrae la infección., ya que cuanto más cerca del comienzo del embarazo ocurre la infección, más grave es la infección del feto.

Normalmente, la infección activa ocurre sólo una vez en la vida. Si bien el parásito permanece dentro del cuerpo por tiempo indefinido, generalmente no produce daños y se mantiene inactivo a menos que el sistema inmune de quien lo lleva no funcione correctamente. Cuando una mujer desarrolla la inmunidad a la infección entre seis y nueve meses antes de quedar embarazada, es muy raro que exista peligro de que transmita la infección a su bebé.

Cuando una mujer está embarazada y los análisis de sangre indican la presencia de un cierto tipo de anticuerpos llamados IgG, es necesario realizar análisis de sangre adicionales para determinar si los resultados son indicativos de una infección antigua (que generalmente no amenaza la salud del feto) o de una muy reciente (que podría poner en peligro al feto).

La toxoplasmosis contraída durante el embarazo  puede provocar un aborto espontáneo o el nacimiento de un feto muerto. Los niños o niñas infectados pueden presentar enfermedades oculares, pérdidas de la audición, hidrocefalia (agua que rodea el cerebro), retraso mental, problemas de aprendizaje o ataques de apoplejía.

Si se comprueba que una mujer embarazada  tiene una infección de Toxoplasma, es recomendable realizar una amniocentesis y un ultrasonido para determinar si el feto está infectado y cuán grave es la infección. Si se descubre que el feto está infectado, el tratamiento consiste en dar a la madre dos medicamentos: pirimetamina y sulfadiacina. Estas sustancias parecen reducir la gravedad de los síntomas del bebé durante el nacimiento y después del mismo.

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