Opinión

Ginecología actualizada

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Más embarazos en adolescentes

El embarazo en la adolescencia es uno de los hechos en que más se evidencia la injusticia social de clase y de género. Es, entre otras causas, la expresión de niveles de vida desiguales, determinados por el sexo, el lugar de residencia, la falta de acceso a la educación, a la salud, al empleo, a tener un proyecto de vida, a la recreación y a las demás limitantes que alimentan y retroalimentan, una y otra vez, el círculo vicioso de la pobreza. Estas condiciones de vida se vinculan a las altas tasas de fecundidad, de mortalidad materno infantil, a la ausencia de educación sexual oportuna, al inicio temprano de la vida reproductiva, a la falta de acceso a métodos anticonceptivos.

Recientemente, la prensa se ha hecho eco de un estudio efectuado en ocho países (Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú y República Dominicana) por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y la Organización Iberoamericana de Juventud, algunas de cuyas conclusiones cito a continuación: 

“Un cuarto de las jóvenes latinoamericanas ya han sido madres antes de los 20 años, lo que contribuye a perpetuar el círculo vicioso de la exclusión, pobreza y desigualdad. Las principales causas serían los insuficientes programas de educación sexual y la falta de políticas públicas de salud sexual y reproductiva para responder ante la cada vez más temprana iniciación sexual de los jóvenes.

En todo el mundo los adolescentes comienzan su vida sexual cada vez más jóvenes. Pero la gran diferencia es que en los países desarrollados, la actividad sexual en la adolescencia se inicia y luego se continúa bajo condiciones de protección anticonceptiva. En cambio, en América Latina, la difusión del uso de anticonceptivos se inicia una vez que las jóvenes tienen su primer hijo, lo que refleja que los servicios de salud reproductiva o bien actúan a destiempo, o lo hacen a partir del indicador de la maternidad y no del inicio de la sexualidad activa de las mujeres. Aunque el 45% de los embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años son el resultado de la falta o el mal uso de un método anticonceptivo, el acceso y uso de anticonceptivos es mucho más restringido entre las jóvenes que aún no tienen hijos debido al estigma social, el rechazo de la familia, las restricciones administrativas que limitan la posibilidad de los adolescentes de solicitar directa y confidencialmente los servicios, y la falta de pertinencia de los programas públicos.

La gran mayoría de jóvenes se inicia sexualmente sin ninguna protección. Urge crear programas preventivos especiales para adolescentes, que requieren un trato diferenciado al que reciben las mujeres adultas. La gran mayoría de las madres adolescentes son pobres, de escasa educación y con altas posibilidades de constituir hogares uniparentales sin redes de protección social. El embarazo precoz tiende a llevarlas a abandonar sus estudios, dificultando su inserción laboral, exacerbando las desigualdades de género y potenciando el círculo vicioso de la pobreza”.

lfondeur@gmail.com

El Nacional

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