El voto de las mujeres quita y pone gobiernos. Somos más de la mitad de la población, y el 56 por ciento de los votantes. Un candidato que no conquiste el voto de las mujeres no tiene expectativa de reelegirse. ¿Acaso no ha sido con el voto de las mujeres que ha ganado el Presidente Fernández?
Las mujeres necesitamos ser concientes de nuestro valor, de nuestro poder. No es posible que las mujeres votemos por legisladores que atenten contra nuestras conquistas, Las clases no se suicida. Es inaceptable que elijamos representantes para que nos arrebaten los derechos humanos, derechos ganados gracias a la lucha de muchas mujeres que nos han antecedido e incluso han dado su vida en harás de defender la equidad de género.
El Ministerio de la Mujer es una conquista de las mujeres, una estrategia para alcanzar el tercer Objetivo del Milenio: Promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer. La función de este Ministerio es definir la ejecución de políticas públicas, planes y programas que contribuyan a la igualdad y la equidad de género y al pleno ejercicio de la ciudadanía de las mujeres.
Situar la trinchera de la mujer al lado de la familia es una discriminación de género, un atropello. El diputado Pelegrín Castillo anunció que someterá un proyecto de ley para designar con el nombre de Ministerio de la Familia y la Mujer al actual Ministerio de la Mujer. La mujer ha cargado con el peso de la familia por el hecho de nacer con útero, se asume la mujer como única responsable de las y los descendientes donde ella pone sólo la mitad de los cromosomas. Con la incorporación de la mujer a la producción capitalista, la mujer ha adquirido una carga laborar mayor. Las cifras de mujeres jefas de hogares es alarmante, sin excluir el valor del aporte de la mujer en parejas estables. La meta es incorporar los hombres a las labores y responsabilidades de la familia. Hay que virar hacia delante.
Las y los asambleístas que votaron a favor del art. 30, hoy 37 intentan despojarnos de nuestros derechos humanos, ahora el diputado Pelegrín Castillo pretende despojarnos del Ministerio de la Mujer y adjudicarnos la familia.
La lucha por la equidad de género ha colocado la mujer en lugar preeminente y lo que se persigue con esta modificación es retroceder en el tiempo, lo cual es inaceptable. Fusionar el Ministerio de la Mujer con la familia es retroceso social y político.
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