Este relato es verídico, los nombres han sido cambiados para proteger a las víctimas. La madre no quiere denuncias. No sabe leer, ni escribir, solo callar y aceptar.
Me pesa la vida. Jamás me podré librar de esta culpa. Cómo me pude distraer hablando con la vecina. En algún momento salí, me descuidé y un desgraciado se apoderó del bagazo de mi hermanita.
Mi mamá trabaja limpiando oficinas, llega a las 6 de la tarde, entonces yo salgo a la escuela, dejando a Blanquita, mi hermana mayor, comida y bañada. Desde que tengo 8 años cuido de ella, es minusválida, no puede caminar, ni ir a la escuela. Está siempre en la cama o en una silla de rueda que la parroquia del barrio le consiguió.
Desde hace unos meses he notado que a Blanquita le está creciendo la panza. No entendía como la virgen María se embarazó por obra y gracia del Espíritu Santo, hasta que la médica afirmó que Blanquita estaba embarazada. Por más que le doy vueltas en mi cabeza, no entiendo como un hombre pudo entrar a nuestro ranchito y abusar de ella.
Aunque Blanquita no puede hablar, nosotras nos entendemos perfectamente. Yo sabía que algo le estaba pasando, sus ojos me miraban diferente, transmitían miedo. Estoy segura que ella percibe mi culpa y está consciente de que no la voy abandonar. Como si hubiésemos venido a este mundo a estar juntas siempre.
En el barrio dicen que fue Tito, el hijo mayor de doña Juana, conocido como enfermo sexual porque siempre anda detrás de las niñas, parecería que le faltaba una minusválida en su colección.
Mami me regaña: Por estar hablando boberías con la niña de enfrente, te repetía que no la dejaras sola, no entiendes que si no trabajo nos moriremos de hambre. Mi papá nos abandonó siendo yo muy pequeña, nunca lo he visto.
Me invade la rabia, quisiera matar a ese miserable. Como se le ocurre violar a mi hermana, si ni camina, ni habla. Yo también me siento violada, a mis 13 años, ese energúmeno destruyó mi vida. Yo tenía tantos planes, quería llegar a estudiar en la universidad y ser una profesional, ahora me tendré que dedicar a cuidar a mi hermana y su bebé. Seré solo una buena hermana.
En ocasiones, al llegar de la escuela, encuentro a mami llorando. Te prometo que cuidaré de Blanquita y del bebé, por el resto de mi vida, el pecado es mío, le digo para tranquilizarla. Aunque en mi interior me pregunto: ¿Cuál fue el pecado que cometimos? ¿Ser pobres, o ser mujeres?
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