La Declaración de Estambul es una buena noticia, un nuevo acuerdo firmado por 110 países para incrementar la inversión en salud sexual y reproductiva ante el fracaso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en este acápite. Los representantes acordaron priorizar la reforma de los currículos escolares para proporcionar a los adolescentes y jóvenes una educación integral sobre sexualidad.
La realidad es más dura que las cifras; millones de personas no tienen acceso a métodos anticonceptivos. Alrededor de 300.000 mujeres fallecen cada año por causas relacionadas con la maternidad, muchas veces por no haber tenido acceso a anticonceptivo y otras por falta de calidad en la atención en el embarazo y el parto. En nuestro país las cifras de embarazos en menores de edad es alarmante. La mortalidad materna se llevó más de 200 mujeres. Las muertes por abortos inseguros continúan su auge. La Declaración de Estambul es un alivio para las mujeres jóvenes, para sus madres y para el país.
Comparto el argumento de algunos convocantes:
el presidente del Foro Parlamentario sobre Población y Desarrollo, George Tsereteli declara que la crisis no puede ser una razón ni una excusa para frenar la inversión en salud sexual y reproductiva: Estamos hablando de temas fundamentales. Cualquier inversión en estas materias, en prevención y en educación, reducirá más tarde los gastos en tratamientos médicos
El director de UNFPA, Babatunde Osotimehin considera que: Es una cuestión de derechos humanos y de igualdad. Todo individuo debe poder elegir y determinar el tamaño de su familia. Debemos luchar para que la salud sexual y la planificación familiar sean universalmente accesibles. Hay que movilizar recursos. Los presupuestos tienen que tener una partida destinada a ello.
Para Sefiye Cagar, también de UNFPA, uno de los principales problemas es que los Gobiernos consideran la salud reproductiva un asunto poco importante, razón por la que no invierten en programas de anticoncepción, ni educación sexual. La salud sexual y reproductiva es un factor clave para el desarrollo de la población; no es solo una cuestión de derechos humanos también es vital para el desarrollo económico y social de los países.
Carmen Montón, diputada considera que: Todos los países tienen el mismo problemas de salud sexual y reproductiva derivado de una sociedad patriarcal, aunque modulados por sus distintos niveles de desarrollo democrático. En nuestro país soplan nuevos vientos, los derechos sexuales y reproductivos podrían convertirse en una realidad. Nuestras autoridades no pueden darle la espalda a la realidad, a las mujeres. República Dominicana ha firmado la Declaración de Estambul. Deseamos que la acaten.

