A partir de hoy el mundo celebra la Semana Internacional de la Lactancia Materna
Es lamentable que ese necesario hábito de los mamíferos deba ser incentivado hoy en día como si se tratara de un producto. Antes solía ser algo instintivo, que toda madre sabía que debía hacer tan pronto naciera su bebé. Pero hoy, además de difícil para las que trabajan, el amoroso acto de amamantar está rodeado de prejuicios, como la prohibición tácita de hacerlo en público.
En cambio, la lactancia materna es el primer contacto natural del bebé con su madre. Cuando una mujer lacta le da la oportunidad a su criatura de ingerir un alimento nutritivo y preventivo que funciona como una protección natural contra muchas enfermedades.
Los bebés que son amamantados desarrollan con su madre un vínculo emocional fuerte y duradero. Su sentido de pertenencia y su autoestima salen fortalecidos al tener una relación tan estrecha con su madre.
Con vista al futuro, al crecer estos bebés tienen más defensas para prevenir enfermedades. Con vista al presente, sale más económico y saludable. Hay que dejar de lado los prejuicios, quien no pueda ver a una mujer amamantar que voltee la cara. No hay razón para avergonzarse de un acto que es perfectamente natural.
Hay quienes dicen que los humanos son los únicos mamíferos que crían a sus bebés como si no fueran mamíferos. Se les niega el derecho a succionar del pecho de la madre sin tomar en cuenta que al evitarlo impiden que se generen en él los efectos psicológicos de aceptación y aprecio que van relacionados con la lactancia materna.
Los científicos definen la leche materna es uno de los alimentos más completos. En el seno de su madre el bebé encuentra grasas, proteínas, azúcares, lisozima, taurina, lactoferina y gammaglobulina. Además, está científicamente comprobado que la primera leche del seno o calostro proporciona a los recién nacidos los nutrientes que no les proporciona por si solo ningún alimento.
La lactancia materna funciona como anticonceptivo. Cuando la madre da el seno con frecuencia al bebé no se produce un nuevo embarazo en al menos diez semanas que siguen al nacimiento. Esto es así porque cuando el bebé succiona el pecho hace que el cuerpo de la madre genere prolactina, una sustancia que evita la concepción.
Fomentemos la lactancia materna y criemos niños saludables.

