Imagina un país donde la mitad de la población es mujer, y por obligación cultural se le responsabiliza del cuidado de los hijos.
Imagina un país donde en la mayoría de los hogares son las mujeres las responsables de la manutención y el cuidado de los hijos.
Imagina un país donde muchos niños se crían sin padres y las madres se ven obligadas a salir de la casa a buscarles de comer, sin tener a quién dejarles sus hijos.
Imagina un país donde en muchos casos los niños pobres se educan en la calle, abandonan la escuela y son utilizados por delincuentes y el narcotráfico.
Imagina un país donde miles de niñas menores de 15 años son violadas, embarazadas y obligadas a cargar con el producto de la violación.
Imagina un país donde muchas niñas y jóvenes faltan a la escuela por malestares de embarazo y no saben su estado.
Imagina un país donde muchas niñas y jóvenes al salir embarazadas las ponen a elegir entre pasar a la tanda nocturna, tomar los exámenes al final del año escolar, o abandonar la escuela.
Imagina un país donde muchas mujeres jóvenes tienes que emigrar a ejercer la prostitución para poder mantener a su familia.
Imagina un país donde muchas jóvenes tienen que dejar de estudiar para atender a sus hijos o hermanos menores.
Imagina un país donde la mayoría de las mujeres se dedican a trabajos poco remunerados y sin garantías laborales: domésticas, operarias, vendedoras informales.
Imagina un país donde miles de mujeres de todas las edades tienen que emigrar para dedicarse a la prostitución y poder enviar remesas para el cuidado y estudios de sus hijos.
Imagina un país donde las mujeres no pueden controlar su fertilidad, porque no saben cómo hacerlo o porque no pueden comprar los anticonceptivos.
Imagina un país donde las farmacias de los pobres no vendan condones ni anticonceptivos.
No imagine más: Eso pasa en nuestro país, en República Dominicana.

