La violencia contra la mujer es la más primitiva de las formas de desigualdad. Todos y todas podemos contribuir a prevenir la violencia contra las mujeres
Algunas pautas estratégicas del manual de Prevención de la violencia de parejas hacia las mujeres del Servicio Madrileño de Salud:
Asumir que la violencia hacia las mujeres es una violación de los derechos humanos que no debe tolerarse. Por ejemplo, podemos:
No permitir que en nuestra presencia se humille, se insulte o se ridiculice a una mujer.
No tolerar chistes o comentarios machistas que disminuyen el prestigio de las mujeres.
Rechazar las denominaciones que con frecuencia se utilizan para nombrar este tipo de violencia (violencia doméstica, crimen pasional, etc.) y que tienden a ocultar lo que en realidad son:
homicidios, asesinatos y violaciones de los derechos humanos de las mujeres.
Ser intolerantes con los hombres que maltratan evitando expresiones que tienden a justificar o suavizar las agresiones como por ejemplo: era un buen hombre, el alcohol tiene la culpa, estaba pasando una mala racha, no había sido denunciado previamente.
Romper con estereotipos como: las mujeres ponen denuncias y luego la quitan, algo habrán hecho, son responsables de la violencia que padecen, provocan a los hombres, las mujeres no están fáciles.
Relacionar la violencia de pareja hacia las mujeres con las desigualdades entre mujeres y hombres y potenciar la coeducación en la infancia:
Educando desde la familia a nuestras hijas e hijos en el respeto y ofreciéndoles las mismas oportunidades.
Exigiendo en las escuelas a la que asisten nuestras hijas e hijos la educación en igualdad de oportunidades.
No discriminando a las niñas de nuestro contexto social exigiéndoles comportamientos y actitudes que no exigiríamos a los niños.
Uniendo esfuerzos para prevenir la discriminación social de las mujeres, haciendo hincapié en la libertad y en el respeto hacia ellas y promoviendo las relaciones de pareja saludables.
Evitando que las niñas y niños accedan a actividades de ocio que incitan a la violencia hacia las mujeres (videojuegos, películas, programas de TV, etc.).
Aprendiendo y enseñando a resolver conflictos a través del diálogo y la negociación, evitando los actos violentos para solucionarlos.
No todos los hombres son maltratadores. La lucha contra la violencia no es un combate entre mujeres y hombres; es una empresa en la que todas y todos hemos de colaborar.
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