Opinión

Globalización

Globalización

En la década de los 90 en el mundo de los teóricos de la economía, las ciencias sociales y de la política se comenzó  el debate para determinar si el fenómeno de la globalización implica o no un nuevo sistema en la historia de la humanidad. Para unos el fenómeno no es nada nuevo.  Para otros es el cambio a un nuevo sistema.

Para los primeros, la continuidad de lo pasado es mayor que las diferencias.  Argumentan que un siglo atrás ya había un comercio internacional con una gran cantidad de intercambio y con una migración impresionante. Para estos la nueva economía empezó antes de la tecnología de la información, el cambio dentro del núcleo familiar, junto a los servicios financieros,  empezó a ocurrir producto de la inserción de la mujer en el mercado de trabajo y la movilidad fue una consecuencia de la economía industrial con las facilidades en el transporte. La mundialización de la economía  no es nada nuevo bajo el sol.

Para otros, los cambios, especialmente tecnológicos, significan un rompimiento con el pasado provocando una diferencia en el sistema de producción que, junto a los nuevos descubrimientos de la ciencia, hacen posible un nuevo sistema.  Éstos cambios  tienen como fundamento, entre otros,  las nuevas tecnologías de la información  que han hecho posible la comunicación instantánea, la transformación de la economía industrial a una economía de la información,  la caída del muro divisor este/oeste, a los que se agrega los cambios en la vida cotidiana que afecta la vida familiar y emocional.

Para los que creen en un nuevo sistema, la caída del muro significó un cambio de reglas del sistema global.  Durante el período al cual se le llamó guerra fría, los códigos en cuanto a las relaciones internacionales, la economía,  armas y/o guerras, tecnologías, naciones-estados se encontraban definidos por el muro. Hoy las relaciones internacionales, la economía, las tecnologías, los estados-naciones las armas, tienen diferentes códigos definidos por la expansión del  libre mercado.

El punto en común de ambas posiciones es la característica que admiten como diferencia del pasado: la velocidad.  Hoy, se dispone de 24 horas de mercado financiero, de trabajo, de compra.  Es decir, la muerte del tiempo y del espacio.

El Nacional

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