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Gobierno de empresarios

Gobierno de empresarios

El empresariado siempre se ha asumido como una clase progresista y eficiente. De hecho, Don Juan en su portentosa obra sobre El Caribe como frontera imperial, demuestra como la América Española solo pudo comenzar a desarrollarse cuando, bajo el gobierno de los Borbones, una incipiente burguesía comenzó a desplazar el inmovilismo social de los terratenientes feudales.

Y pudo continuar siendo así, si con honrosas excepciones, los empresarios no se hubieran contagiado del virus de la acumulación, porque entonces acumular dinero se vuelve una obsesión que desafía toda racionalidad, solidaridad y espíritu de auto-preservación.

Ignorante de los procesos históricos que han rescatado al propio capitalismo vía la Socialdemocracia, o el New Deal de Roosevelt, nuestros empresarios generalmente han visto al Estado como un botín al que se accede vía los gobiernos, provocando en el pueblo un desencanto rayano en la desesperanza y en el mejor de los casos la revuelta.

Generalmente no reflexionan sobre el hecho de que sus descendientes, dominicanos nominales porque se han educado en USA o Europa, invertirán fuera de nuestros bordes, o dilapidarán lo que les ha costado tanto esfuerzo, como las bolivianitas Patiño, todas casadas con miembros de la nobleza francesa, estirpe maldecida en Bolivia y estigmatizada universalmente.

La acumulación es una enfermedad repleta de vacías mansiones, donde extraños hombres y mujeres necesitan diez baños, doce habitaciones y varios comedores para saciar las necesidades básicas de todos los seres humanos.

Nos hemos quedado esperando el proceso de austeridad mediante el cual desde el presidente hasta los funcionarios más importantes se rebajarían el sueldo. Contrariamente, las redes ya comienzan a inundarse con relatos sobre las amantes que ganan un millón de pesos, y pensiones multimillonarias, a pesar de que los cañeros luchan por pensiones de cinco mil pesos.

Los nuevos incumbentes de oficinas estatales viven denunciando los desfalcos y robos que encontraron, como los de la Autoridad Portuaria, pero ningún admistrador ha sido arrestado ni sus bienes incautados para crear un fondo de solidaridad con los más pobres.
Tampoco Miriam Germán ha hecho honor a su reputación llevando a juicio a los corruptos de Odebrecht y la gente comienza a perder l paciencia.

Inquieta el rumor que no habrá doble sueldo, único respiro de la clase media, media baja y pobre, mientras se comienza a plantar que no habrá reforma fiscal que reordene los impuestos para que los ricos paguen por su fortuna y los pobres por su pobreza.
Dicen que las clases no se suicidan, pero la oligarquía, en su afán acumulatorio se está haciendo un harakiri. A todos nos cae bien Abinader. No lo quemen.

Por: Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com

El Nacional

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