Opinión

Golpe bajo

Golpe bajo

Entre los derechos civiles y políticos que caracterizan la democracia, figura el de participar en los procesos políticos  para escoger a las autoridades. Sin embargo, cuando el resultado es decidido por prebendas, por la satisfacción inmediata de necesidades urgentes o por la influencia de criterios ajenos, la libertad de elección apenas sirve para validar estructuras desequilibradas e ilegítimas.

En el más abierto de nuestros partidos, cuyo himno enardece los ánimos de partidarios y extraños con la proclama “libertad, libertad, libertad”, se ha venido maniobrando para cerrarle el paso a Guido Gómez Mazara, cuya ventaja para ganar la Secretaría General está fuera de duda. Su firmeza de carácter e independencia de criterio, vistos con ojeriza por quienes carecen de talento para emanciparse políticamente, habrían determinado la reapertura de inscripciones con el único propósito de permitirle a Orlando Jorge formalizar su candidatura.   

Aunque ignoro si dicha decisión es estatutariamente válida, es evidente que para despejarle el camino a Orlando será preciso masacrar la libertad de elección y conducir el 27 de septiembre a la militancia perredeísta como obediente rebaño para que se exprese en contra de sus propias simpatías. Patético ejemplo de democracia en un partido que en 1939 se inspiró en nuestras conculcadas libertades individuales para fundarse en La Habana.

Afirmar que el hijo del ex presidente Salvador Jorge Blanco resulta “más cómodo” para el presidente del PRD, y peor aún, que no “produce ruidos”, equivale a reconocerle las características de una marioneta. Es previsible que gente medrosa, habituada a poner su consciencia y voluntad políticas en alquiler, pase a cerrar filas con Orlando. Reconozco que hacer lo, que no está prohibido por ley. es otra garantía democrática, pero cuando lo que se hace no es producto del convencimiento propio, se configura una de las manifestaciones de sumisión más vergonzosas y repudiables.

El Nacional

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