Cuando se participa en una competencia, los resultados irán en una u otra dirección. Lo trascendente es la legitimidad de los recursos empleados en la contienda y la idoneidad mostrada para alcanzar la cima en el propósito perseguido. De tener el asunto connotación política, lo que termine ocurriendo, en cualquier sentido, adquiere mayores méritos si la propuesta se ofrece sustentada exclusivamente en el perfil personal y profesional del aspirante, sin contar con resortes de otro tipo, inclinados con tanta frecuencia a decidir a partir de criterios no del todo válidos.
He decidido intentar reanudar mi suspendida trayectoria de servidor público y visualicé la posibilidad de hacerlo en lo que sería la composición de la JCE para el período 2020-2024. Antes de hacerlo, consulté con directivos de varias instituciones de la sociedad civil y con personas a las cuales les asigno cualidades que para mí son admirables y generadoras de respeto.
Quedé impresionado con la recepción que tuvo mi propuesta y, al cabo de pocos días, 25 importantes entidades suscribieron comunicaciones de apoyo a mi candidatura y recibí el respaldo moral de una considerable cantidad de ciudadanos y ciudadanas de incuestionable prestigio.
En la medida en que transcurría el tiempo, participé en diversos medios de comunicación. De igual manera, escribí artículos periodísticos sobre el sistema electoral dominicano; registré mi candidatura ante el departamento de comisiones del senado, con significativa presentación del sociólogo Juan Miguel Pérez, y me sometí a la entrevista ante la comisión evaluadora de la Cámara Alta.
Fui objeto de efusivos reconocimientos públicos y privados por mi desempeño en las actividades en las cuales me involucré durante el período de selección. Los espaldarazos ofrecidos crecían y, con ellos, mi compromiso permanente de estar al nivel de la confianza depositada en mi persona.
Es hora de agradecer por lo recibido. No haber sido seleccionado como miembro no disminuye ni mi gratitud ni mi irreversible disposición de continuar aportando, desde cualquier posición, aun como simple ciudadano, a la construcción de un mejor país. Al contrario. Me siento satisfecho por la labor realizada y en actitud de continuar adelante.
Respecto al proceso implementado, desde el principio tuve conciencia de sus características, no puedo, por tanto, alegar ignorancia. Se trata de un evento de naturaleza intrínsecamente política y de esa manera debe ser analizado para que las lecciones derivadas puedan ser correctas. Tengo reparos al mismo. A ellos, me referiré en otra ocasión.
Por: Pedro P. Yermenos Forastieri
ppyermenos@gmail.com

