Opinión

¡Gratitud eterna!

¡Gratitud eterna!

Las generaciones presentes se inclinan hoy reverentes ante los héroes y mártires de la Revolución del 24 de abril de 1965, de la que hoy se cumplen 54 años, porque ese acontecimiento dejó plasmado en la conciencia histórica de la sociedad dominicana su irreductible defensa a la democrática y a la libertad.
Se trató de una guerra cívico militar con saldo de más de tres mil muertos, que tuvo su origen y epicentro en el derrocamiento del gobierno constitucional y democrático del presidente Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963, con la explícita anuencia de Estados Unidos.

El triunvirato instalado tras el fatídico golpe de Estado, no solo fue el resultado de la despreciable acción de malograr la primera experiencia democrática después de 32 años de tiranía sin ejemplo, sino que también apadrinó un aciago periodo de represión política y rampante corrupción.

Una joven oficialidad junto al liderazgo político progresista impulsaron la consigna de ‘retorno a la constitucionalidad sin elecciones’, con la finalidad de reponer en el gobierno al presidente Bosch, exiliado en Puerto Rico, iniciativa que tuvo el rechazo de Washington y de los altos mandos militares.

La primera respuesta a la puñalada trapera inferida a la naciente democracia fue dada por la más alta expresión de la juventud dominicana que, al mando de Manolo Tavárez Justo, escalaron “ las empinadas montañas de Quisqueya”, para inmolarse en el sagrado propósito de retorno a la institucionalidad.

La Guerra de Abril estalló cuando sectores retrógrados nacionales y extranjeros cerraron todas las puertas a la democracia y a la libertad, sin dejar otra opción que el uso del fusil redentor para defender el noble ideal de restaurar el régimen que el pueblo eligió libremente en las urnas.

En la memoria histórica de la nación dominicana figuran los sectores o grupos políticos, económicos, militares y eclesiales, que alentados por poderes externos malograron a la democracia y provocaron la histórica revuelta de abril, cuyo triunfo fue frustrado por una grosera intervención militar de Estados Unidos.

El espacio democrático que hoy todavía con limitaciones disfruta el pueblo dominicano, fue levantado en gran parte con la sangre de héroes y mártires de abril y con el arrojo de combatientes civiles y militares que atendieron el llamado de la Patria cuando malos dominicanos pretendieron reeditar tiempos de tiranía y opresión. ¡Gratitud eterna!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación