El microtráfico de drogas se expande como plaga maldita por todo el territorio nacional, al punto que cocaína y marihuana se venden como pan caliente en barrios, comunidades rurales o sectores residenciales.
Es por eso que se resalta como oportuno y trascendente el anuncio ayer del presidente Leonel Fernández, de que serán desmantelados todos los puntos de venta de drogas al detalle.
Esa declaratoria de guerra al microtráfico estuvo precedida de la preocupación externada por el Presidente por el aumento del tráfico doméstico de drogas.
El narcotráfico ha reclutado a una gran masa de jóvenes del campo y la ciudad para el negocio del expendio de drogas y en calidad de consumidores adictos a ese veneno.
Ese flagelo ha tenido impacto devastador sobre amplias franjas juveniles incorporadas hoy a una activa delincuencia y criminalidad, matizada por asesinatos, secuestros, violaciones, asaltos, atracos y robos agravados.
Resulta aterradora la cifra de 30 mil puestos de venta de drogas que operan a lo largo y ancho del territorio nacional, según estimaciones de la Dirección Nacional de Control de Drogas.
Con limitado instrumental y escasos recursos logísticos, las autoridades combaten un creciente narcotráfico de matrices internacionales que usa el territorio y las costas nacionales como almacén y puerto de trasbordo para el trasiego de grandes cantidades de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
La ofensiva contra el micro narco anunciada ayer por el Presidente tiene ribetes de impostergable y requiere del concurso de la ciudadanía.
La DNCD, Policía y organismos de seguridad del Estado y castrenses están compelidos a acometer la urgente tarea de desmantelar el mapa del microtráfico de drogas, tan amplio hoy como la misma geografía nacional.
La venta de drogas al detalle constituye una gran industria del crimen que reporta enormes beneficios a gente de cuello blanco.
Que no se hable más y se inicie de inmediato la guerra contra el microtráfico de drogas.

