LOS ANGELES,(EFE).- Ante los comentarios que llegaron desde Cuba y Venezuela relacionados con la supuesta conspiración para que los equipos de ambos países no jugasen la final del Clásico Mundial de Béisbol, Japón respondió con otra exhibición y eliminó también a Estados Unidos.
El equipo defensor del título de campeón de la primera edición tendrá de nuevo la oportunidad de disputar hoy la segunda final cuando se enfrente a Corea del Sur, que la pasada noche había ganado por paliza de 10-2 a Venezuela.
Ambos equipos jugarán por quinta vez en la presente edición del Clásico y decidirán no sólo al campeón sino también quien de los dos es mejor ya que los duelos los tienen empatados a 2-2.
Es cierto que la organización del Clásico tiene un largo camino que recorrer hasta que pueda darle equilibrio, solidez y definición, pero lo que nadie le puede cuestionar es que a la final han llegado los dos mejores equipos que comenzaron el torneo.
Tanto Japón como Corea del Sur confirmaron que no sólo llegaron al torneo con la mentalidad ganadora sino que luego en el campo pusieron todos los elementos para conseguir los triunfos decisivos.
Ambos equipos tienen un pitcheo intratable y seguro, que hacen las cosas simples, pero muy bien, con dos abridores estelares que no perdieron nunca la concentración, una excelente defensa y un bateo oportuno y productivo.
Eso fue lo que sucedió con el derecho estelar Daisuke Matsuzaka, el millonario que juega para los Medias Rojas de Boston, y que le ganó el duelo individual de principio a fin al Roy Oswalt, el abridor de los Astros de Houston, que salió por Estados Unidos.
Pero Matsuzaka (3-0), que consiguió su objetivo de llevar a Japón a la final, no estará hoy en el montículo sino que será el derecho Hisashi Iwakuma (1-1), que irónicamente su única derrota ha sido frente a Corea del Sur.
El manejador de Japón, Tasunori Hara, reiteró que su equipo ha llegado al Clásico con todo tipo de estrategias y opciones para enfrentar a cualquier rival, como sucedió con Estados Unidos y hacerlo de nuevo contra Corea no será la excepción.
«Llegamos con estrategias y somos capaces de hacer además variaciones con esas estrategias», explicó Hara. «Creo que frente a Estados Unidos quedo demostrada esa realidad al conseguir una gran victoria».
Hara, como hizo cuando venció y eliminó al equipo de Cuba en la segunda ronda, alabó el gran nivel del juego de Estados Unidos, y de ahí también la importancia de la victoria que había conseguido su equipo.
«Realmente respeto al béisbol de Estados Unidos, el hecho de poder enfrentarnos a ellos es algo hermoso», declaró Hara. «Haber ganado también es para el mundo del béisbol japonés algo que permanecerá en la historia».
Hara dijo que su equipo era consciente que todavía no habían logrado el gran objetivo de revalidar el título y por lo tanto no era el momento para descentrarse sino comenzar a trabajar de cara al partido de contra Corea del Sur.
Un rival al que Hara y la novena japonesa conocen a la perfección y más al abridor zurdo Jung Keun Bong (2-0), que será el responsable de trabajar para Corea del Sur.
Bong logró sus dos triunfos contra Japón, en los que apenas toleró seis imparables y una carrera, algo que no preocupa demasiado al equipo nipón, que están convencidos que esta vez será diferente.
Pero dentro del equipo de Corea de Sur existe un gran optimismo y confianza con el trabajo que pueda realizar Bong, pero también el bateo oportuno y también la defensa.
«Los jugadores surcoreanos y japonés son excelentes», declaró el jardinero Shin-Soo Choo, quien juega con los Indios de Cleveland, y es el único pelotero de Grandes Ligas seleccionado por su equipo. «No hay mucha diferencia entre ambos».
Bong también estuvo tres años en las Grandes Ligas, con los Bravos de Atlanta, y lanzó como relevista en el Dodger Stadium, dos entradas y dos tercios sin permitir carreras para que su equipo ganase.
Sin embargo, eso fue hace cinco años y no pudo quedarse en las Grandes Ligas porque consiguió promedio de efectividad de 5.17 en 48 partidos con los Bravos y los Rojos de Cincinnati.
Bong regresó a su nativa Corea del Sur, en el 2006, y completó en el 2008 una gran temporada para conseguir marca de 11-8 con 2.66 de promedio de carreras limpias permitidas y 140 ponches.
Ahora su gran objetivo es ayudar a que Corea del Sur pueda conseguir el doble título de ser el equipo campeón olímpico y también del Clásico, donde tiene 0.66 de promedio de efectividad en 13 entradas y dos tercios.
Por su parte, el piloto de Corea del Sur, In-Sik Kim, recordó que para ser campeón del torneo hay que ganar a todos los rivales y para nada les preocupa que sea Japón el último obstáculo a superar.
«A la final hemos llegado los dos equipos que mejor hicimos las cosas durante todo el torneo y ahora habrá que definir, quien de los dos es aun mejor que el otro en el campo para definir al campeón, con la esperanza que seamos nosotros», agregó Kim.
Juegos Clásico Mundial
Juego de hoy
Corea del Sur
vs.
Japón,
9:30 p.m.

