A raíz del terremoto que sacudió a Haití, la República Dominicana reaccionó rápidamente para socorrer a los damnificados, enviando medicamentos y alimentos por la vía aérea y terrenal, confrontado adversidades para entregar las ayudadas tras recibir amenazas de bandas criminales, las cuales son las que deciden y trazan la política de “Estado”, en un país sin control, hundido en el caos y la anarquía que parecen imparables, convirtiendo esa nación en no viable.
En medio de la tragedia, la líder de un grupo de haitianos que viven en nuestro país, formula ácidas críticas contra el gobierno dominicano. Y sobre estos aspectos, Ingeniero Francisco Osorio, nos envía una carta que expresa lo siguiente:“Nuestro país preocupado por ayudar al vecino país Haití, y ellos no se dejan ayudar. A veces creo que es mejor no ayudarles, porque es como llevarle comida a una fiera que puede agredir a su alimentador. Cuatro horas en el aire tuvieron que permanecer nuestras aeronaves para poder darles el permiso de aterrizar.
La señora Ana Belique, en su país, Haití, para ser presidente se tiene que ser haitiano de pura cepa y, además, negro, oiga usted bien, se puede ser más racista y xenófobo de ahí? No lo creo!Los árabes o turcos, como les decimos aquí, entraron legalmente a este país, por tanto su descendencia es dominicana, con todas las prerrogativas que eso les da, por el derecho establecido constitucionalmente, de manera que su referencia relativa al presidente Luis Abinader Corona, son una frescura y un atrevimiento de su parte, además de un desconocimiento absoluto de la constitución y las leyes de su país, como también del nuestro.
De paso, esos turcos (libaneses, sirios, palestinos, etc), vinieron y se sumaron en armonía a nuestra cultura y costumbres, nos aportaron lo mejor de la de ellos, su gastronomía; ellos y su descendencia son netamente dominicanos, pero mejor le refiero el ejemplo de los cocolos de San Pedro de Macorís y de Samaná, que no son blancos, ni mulatos, a ver si se le aclara su cerebro racista; vinieron y se sumaron a nuestra cultura, nos aportaron su folclor, sin ofender, sin querer avasallar, y se ganaron por ello el derecho de ser dominicanos.
Ninguno de ellos, turcos y cocolos, nos han invadido jamás, ni han ultrajado nuestra bandera, nunca han agredido ni macheteado a un dominicano, aman nuestra tierra y respetan con amor nuestros símbolos patrios que hicieron suyos, simple gesto de agradecimiento a esta tierra que los acogió. Igual consideración nos merecen los españoles, japoneses, chinos, italianos, franceses, que nos aportaron su gastronomía, los taiwaneses, que nos enseñaron a cultivar arroz, los judíos, que nos enseñaron a hacer quesos y embutidos, por mencionar algunos, y todos sus descendientes, que hicieron de esta tierra su patria amada.
Sus congéneres, que desde hace 10 años entran en forma desbordante, con honrosas excepciones, y sin restarle méritos a los aportes que han hecho al país, amén de que entran ilegalmente, nada nos aportan más que primitivismo, insalubridad e insubordinación a nuestras leyes, irrespetan nuestros símbolos patrios, aún los dizque educados, que se quedan sentados cuando tocan nuestro himno en los momentos de su graduación en universidades dominicanas, porque nada, nada le agradecen al país.
No se adaptan a nuestra cultura, aumentan nuestra pobreza, sobrecargan nuestra débil economía, agreden a nuestros ciudadanos, depredan nuestra flora y, además, de forma altanera, como lo hace usted, vienen exigiendo una nacionalidad que no les corresponde por derecho constitucional. No pueden ser dominicanos, mucho menos presidentes. Esto no es cuestión de blanco o negro.
Por: Hugo A. Ysalguez
dr.hugoysalguez@hotmail.com

