Un estudio de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, determinó que la parte de la isla ocupada por Haití, se está quedando sin bosque, pronosticando que en los próximos años, perderá totalmente su foresta primaria y no tendrá agua para su población, panorama que es sumamente preocupando para los dominicanos que sufrimos las calamidades del vecino país.
El estudio indica que ya Haití está experimentado una extinción masiva de su biodiversidad, debido a la deforestación que allí existe, lo que obliga a la República Dominicana a adoptar medidas estrictas para la conservación de sus bosques, ya degradados por manos criminales de la inmigración ilegal haitiana que cruza la frontera a cortar árboles, con fines comerciales y para su propia subsistencia, ante el colapso de su Estado.
Las investigaciones norteamericanas, arrojaron que Haití tiene menos de un uno por ciento de su bosque primario original, por lo que es uno de los países más deforestados del mundo y 42 de sus 50 montañas más altas han perdido toda su selva primaria, algo parecido, pero en menor proporción, está ocurriendo aquí en una parte importante de la sierra del Norte, cuyas lomas lucen peladas, sin ningún verdor.
Hay que reconocer los grandes esfuerzos que realiza el gobierno central en su política de reforestación, pues en el año 2017 Medio Ambiente sembró cuatro millones de árboles en 17 mil tareas, iniciativas que encuentran tropiezos por la vocación de los haitianos de destruir los bosques, en detrimento de nuestra sobrevivencia, puesto que esa práctica es la causante de la actual sequía que afecta la producción y el suministro de agua potable.
La deforestación provoca tanto daño, que el estudio de la Academia de Ciencias estadounidense revela que la diversidad de los vertebrados, especialmente anfibios y reptiles, en las cimas de las montañas de Haití, indican que se han perdido especies endémicas junto con la pérdida de bosques, males que están siendo trasladados a nuestro país por las manadas de haitianos ilegales que entran por la frontera sin ninguna restricción.
Ha faltado voluntad para enfrentar el grave problema de los indocumentados haitianos, dado que no se observa la aplicación de la Ley de Migración de perseguir y deportar masivamente a los que no tienen residencia legal.

