El mercado binacional que opera los lunes y viernes en Dajabón ha quedado a merced del capricho de autoridades haitianas que sin ninguna justificación impiden el paso de mercancías hacia Haití, lo que provoca cuantiosas pérdidas a mercaderes de ambos países.
Inspectores y policías haitianos decomisaron ayer alimentos y productos adquiridos por sus compatriotas en ese mercado para arrojarlos al río Masacre, en una acción abusiva, arbitraria e injustificada.
Ninguna autoridad dominicana se ha interesado en siquiera indagar las razones que expone el Gobierno de Haití para violar elementales normas del comercio internacional e impedir que sus nacionales adquieran provisiones imprescindibles para sus familias.
A causa de esa situación, el mercado binacional de Dajabón, que opera los lunes y viernes, se ha convertido en un caos porque comerciantes y consumidores nunca saben si desde el lado haitiano se impedirá el ingreso de mercancías.
Sin exponer ninguna razón valedera, las autoridades haitianas provocan pérdidas cuantiosas a mercaderes y productores dominicanos, así como a consumidores y comerciantes haitianos, a quienes de manera ilegal se les decomisan los productos que adquieren en esa plaza.
Se sabe que el Gobierno dominicano ha ofrecido a Haití asesoría en materia de cobros de aranceles por importación, así como establecer un sistema de pago aduanal en el que participen oficiales de las aduanas dominicana y haitiana, pero ninguna de esas propuestas ha sido siquiera considerada.
Lo que ocurre en el mercado binacional de Dajabón hace temer sobre la viabilidad de un acuerdo comercial de largo alcance entre Haití y República Dominicana, porque prevalece el temor de que Puerto Príncipe insista en su costumbre de violar cualquier compromiso.
La Cancillería y los ministerios de Agricultura e Industria y Comercio están compelidos a reclamar a sus pares haitianos garantía de respeto a normas internacionales relacionadas con el libre flujo de mercancías, sin imponer prácticas desleales en perjuicio de productores y mercaderes y de propios consumidores haitianos.

