Opinión

Henri Christophe

Henri Christophe

En casi todos los medios informativos vimos cómo se ha destacado en la donación e inauguración que hiciera el  presidente Fernández a Haití, una universidad dedicada a su expresidente Henri Chistophe, donde se produjo un incidente en plena inauguración porque eliminaron una foto y un letrero con el nombre de profesor Juan Bosch, que habían puesto para un salón de dicha universidad pensando, con razón, que lo merecía.

Era explicable que alguien, dominicano o haitiano, agradecido aspiraba aquello con cualquiera de nuestros muertos destacados, independientemente de la dedicación a Christophe. Esta donación ha traído muchas quejas, fundándose que alrededor de 50 millones de dólares del costo completo en dicho regalo, resultaba indispensable en nuestro país con dependencias universitarias cerradas por falta de recursos, escuelas y otras urgencias.

En el orden personal, como dominicano y político, estoy de acuerdo con que nuestro país haya cooperado como se comprometió la Comunidad internacional a ayudar a Haití después del terremoto de hace dos años, y era justo que dijéramos presente con nuestros vecinos y mas cuando otros han comenzado a cooperar como Estados Unidos, Japón, Argentina, Venezuela, y otros y, aunque entendemos que pudo ser un aporte con menos costo donde con 30 millones de dólares se podía haber construido un barrio,  o distintas escuelas donde podrían estudiar todos los niños principiantes, o casas modestas cuando todavía viven amontonados.

Las protestas  externadas tienen justificaciones, pero comprendemos que el pasado hay que estudiarlo, porque no nos justificaríamos para el futuro contando con los muertos, donde esta realidad es prioritaria para seguir hacia adelante para enfrentar las grandes exigencias que ahora tiene el mundo, y si no enterramos los rencores, no podemos ayudar a los cambios que nos demandan los pueblos vivos.

Nosotros, como país, debemos profundizar nuestras relaciones con aquellos países que a través del comercio contribuyan con nuestro desarrollo y con Haití, por su cercanía, es prioridad en beneficio de ambos pueblos, con reglas claras y leyes independientes,  y más cuando ahora tenemos una jefatura amiga que comanda el presidente haitiano Martelly. En este sentido, apoyamos también presidente, como hemos venido reflejando casi frustrado  en los últimos tiempos, en muchas de sus ejecutorias por lo que don Leonel terminará con  luces y sombras que hemos reconocido más de lo pertinente sin ser funcionario, pero se le agotó por ahora su cuatrenio.   Finalmente, quiero felicitar a la institución WUSHU, cuando reconoce al gran comunicador y cooperador a favor de jóvenes atletas y  maestro de tantos colegas que hoy crean conciencia útil con verticalidad en El  Nacional el diario que  le gusta a nuestro pueblo.

El Nacional

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