Las autoridades están compelidas a establecer las circunstancias en que fue muerto el recluso Rolando Florián Féliz, en la madrugada del domingo en la cárcel de Najayo, de ocho balazos que le disparó un capitán de la Policía a quien la víctima había herido en el rostro y una mano con una cuchilla.
Por tratarse de un hecho violento ocurrido en el interior de una prisión en el que perdió la vida un interno condenado por narcotráfico y homicidio, se impone que la Dirección General de Prisiones esclarezca el hecho y establezca las responsabilidades de lugar.
Es impropio, sin embargo, que en torno a este suceso se adelanten juicios o se presenten a víctima y victimario mártir y verdugo, porque lo mejor sería esperar por los resultados de las investigaciones puestas a cargo de un procurador adjunto, el fiscal del Distrito y los supervisores de prisiones de la Procuraduría General y de la Policía.
Florián Féliz llevaba trece años en prisión de una condena de veinte que le fue impuesta, en 1996, por intentar introducir por Pedernales un cargamento de 953 kilos de cocaína a bordo del barco Phoenix, procedente de Panamá.
El Ministerio Público instrumentó once expedientes criminales contra Florián Féliz, incluido uno por su vinculación desde la cárcel con el secuestro y asesinato de Víctor Augusto Féliz Matos, en 2002, y los otros por intento de fuga y por dirigir el tráfico de centenares de kilos de cocaína.
Este reo, considerado como un capo internacional, también fue acusado de amenazar de muerte a la periodista Claudia Fernández, al contralmirante Julio César Ventura Bayonet, al abogado Marino Vinicio Castillo y al juez Darío Gómez Herrera, así como de agredir a un oficial de la Policía, lo que motivó su traslado desde la cárcel de Monte Plata a la de Najayo, en 2005.
Se comprende la reacción de dolor de familiares y relacionados de Florián Féliz por el deceso de su pariente o amigo, pero resultan exageradas las manifestaciones realizadas por seguidores del recluso en Barahona porque, a la espera del resultado de las investigaciones sobre su muerte, se ofrece la falsa impresión de que se defiende la memoria de un mártir o héroe y no la de un condenado por narcotráfico y homicidio.
Hay derecho a reclamar que se investiguen las circunstancias en que fue muerto el señor Florián Féliz y a exigir que se establezcan responsabilidades penales. A lo que no hay derecho es a presentar a un condenado por narcotráfico, secuestro, homicidio, como un pro hombre.

