SANTIAGO. Al conmemorarse ayer el aniversario 35 del suicidio del presidente Antonio Guzmán Fernández, su hija Sonia Guzmán de Hernández lo definió como un ejemplo de honestidad y un demócrata a carta cabal.
La subsecretaria administrativa en el período presidencial de su padre (1978-1982) rememoró las dotes de su progenitor al término de una misa a su memoria, en el Santuario Nuestra Señora de la Altagracia, de esta ciudad, con la asistencia de decenas de familiares y amigos.
En el acto religioso también estuvieron presentes Iván, Miguel y Carlos Hernández Guzmán, así como Ingrid y María Josefina Casanova Guzmán, nietos del presidente Guzmán Fernández.
Guzmán de Hernández resaltó que a medida que pasa el tiempo el gobierno que encabezó su padre es mejor valorado por la ciudadanía, por lo que consideró que se trata de un legado positivo que Guzmán Fernández le ha dejado a la familia.
Puntualizó que el hecho de que el fenecido presidente pasara por la política y convertirse en un referente de honestidad “no es solo un bello recuerdo, sino también un compromiso para que sus ascendientes asumamos comportamientos adecuados y así continuar siendo ejemplo para la sociedad”.