Opinión

Hipocresía médica

Hipocresía médica

José Antonio Torres

Si en verdad son los médicos y las clínicas quienes determinan, de manera unilateral, las diferencias que deben pagar los pacientes que acuden a consultas especializadas, entonces algo nada mal en el sistema de salud de República Dominicana.

En la mayoría de los casos esa diferencia supera los 1,000 pesos, lo que constituye una gran carga para los empleados de salarios mínimos, y aún mayor para los desempleados.

Pero lo más graves del dinero que cobran los médicos a los pacientes, generalmente en efectivo, no es supervisado por ninguna autoridad de Impuestos Internos, por lo que no pagan nada al fisco, contrario a otros profesionales que deben emitir facturas con RNC y comprobantes fiscales.

Muchas clínicas también lograr violar los mecanismos de supervisión, tanto del Ministerio de Salud Pública como de los técnicos de la DGII.

Si quieren alegar gastos, unos y otros, o sea clínicas y médicos, solo tienen que cubrir los gastos comunes que corresponden al pago de consultorios, secretarias, cosa que también hacen los demás profesionales liberales.

Y aunque el Colegio Médico Dominicano forma parte, con derecho a voz y voto, en el Consejo Nacional de la Seguridad Social, prefieren hacer los reclamos a través de huelgas y paros que terminan afectando a los pacientes de escasos recursos económicos.

Este privilegio del gremio de los médicos no lo tienen las ARS, porque no forman parte del CNSS, por lo que no pueden asistir a las sesiones donde se toman las decisiones importantes sobre el sistema.
Las constantes presiones de los médicos y el gremio que lo agrupa es la principal causa del retraso de la entrada en vigencia del sistema de atención primaria en el país.

La razón es que los ingresos de médicos especialistas y las clínicas privadas se reducirán significativamente con la entrada en vigencia de la atención primaria, además de que terminaría la práctica de rebotar los pacientes, de especialistas en especialistas, cuya única finalidad es sacar dinero de los pacientes.

De modo que en cada huelga de los médicos, veo en ellos el sentimiento de la hipocresía, ya que saben que muchos de ellos comenzaron acumular fortunas desde la entrada de las ARS al sistema de salud de República Dominicana.

El Nacional

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