Opinión

Honorables diputados y diputadas

<P>Honorables diputados y diputadas</P>

La “inversión” de RD$136.6 millones en diversos artículos del hogar a cada diputado para festejar el Día de las Madres con las mujeres de sus demarcaciones, es una imagen patética que reafirma el estereotipo de una mujer limitada y sometida y es una afrenta a la limitada economía del país.

Entramos en este mes, llamado de las madres por obra y gracia del capitalismo consumidor, tan comercial que es considerado una de las fechas “niveladoras” de la economía del comercio, aunque sea en detrimento de las mujeres  y agasaje a madres agotadas, golpeadas y golpeadoras, mujeres que se mueven entre la rabia, el miedo y la culpa, la mayoría de las veces.

Entonces, la cámara de diputados y diputadas, puede hacer la diferencia si decide cortar con el mito de la maternidad junto a la práctica poco transparente de “dar y humillar” y cambiar el ejercicio torcido de la cultura política tradicional invirtiendo esa suma en cambiar por nuevas maneras que aumenten los niveles de dignidad de las dominicanas.

Como dice la filósofa mexicana Marcela Lagarde, más allá de la biología, “…la maternidad es el conjunto de hechos de la reproducción social y cultural, por medio de la cual las mujeres crean y revitalizan, de manera personal, directa y permanente durante toda la vida, a los otros, en su sobrevivencia cotidiana y en la muerte”, un peso demasiado grande para todas.

El refuerzo de este concepto de la maternidad, agrava la situación de las mujeres que necesitamos para nuestra salud integral, políticas públicas de desmonte, por lo que esa cámara tiene la oportunidad de cambiar las cosas, utilizando la exageración de ese presupuesto de manera creativa y productiva.

Las dominicanas, entre otras cosas, necesitamos fuentes de trabajo, escuelas dignas, un sistema de salud solidario, la creación de Casas de Acogida o Refugios, Unidades de Atención a la Violencia de Género, Intrafamiliar y/o Sexual y en fin, un tejido social y político que apoye el cambio de visión patriarcal que nos mata, cosas que no tenemos porque “no hay presupuesto”.

Mientras se ensalza la maternidad dominicana, la otra cara de la moneda muestra una mortalidad materna desbordada, el alto índice de madres adolescentes, la violencia de género contra la mujer, que mata a más de 230 mujeres al año, tasa de desocupación laboral femenina más alta que la de los hombres, y una realidad de pobreza femenina que solo se resuelve con oportunidades, de trabajo, salud, educación y dignidad reconocidas.

Honorables diputados y diputadas, las dominicanas no queremos efectos domésticos. Necesitamos que ustedes, con esos millones, reconozcan nuestras necesidades ciudadanas.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación