Sólo una sociedad petrificada no se conmovería ante el brutal asesinato a machetazos de un niño de cuatro años. Si el infanticidio ocurrido el jueves en la tarde en San Cristóbal invita a profundas reflexiones, la posibilidad de que el presunto autor sea un muchacho de 13 años plantea más interrogantes todavía no sólo sobre el crimen, sino alrededor del entorno social y familiar.
Sólo un enajenado mental o un ser poseído por el demonio podía matar con tanta saña a una criatura inocente. Kelvin Enrique Nivar Santos recibió dos machetazos en la cabeza y otro que le cercenó un bracito. No había ni podía haber ningún motivo, que no sean sociales y familiares, para un crimen tan deplorable.
El cuerpecito de la inocente criatura fue encontrado en medio de un charco de sangre por su abuela Mercedes Isaac, a eso de las 4:00 de la tarde próximo al traspatio de la humilde residencia en donde vivía con su madre Berenice Santos Franjul, en el sector La Guandulera
Cierto es que de un tiempo a esta parte han ocurrido muchas muertes horrendas y conmovedoras. Ahí están los casos de la muchacha de 28, madre de dos hijos, que fue acribillada en Higüey, el del agente de la Policía y del hombre que fueron descuartizados y sus restos depositados en basureros, y el misterioso y brutal asesinato de Vianesa Cesarina Capellán Pérez (Bianca la Gorda). Pero crímenes tan despiadados y violentos como el del niño Nivar Santos, además de la tristeza que causan, plantean múltiples interrogantes sobre sentimientos y valores en torno a los cuales gira una sociedad.
San Cristóbal, por su elevado índice de criminalidad, se ha convertido en una de las ciudades más violentas e inseguras del país. Sin embargo, el brutal asesinato del infante y la posibilidad de que el autor del suceso sea un muchacho de 13 dan otra dimensión a la sangrienta ola de violencia que perturba a la población. Al porqué del suceso le siguen las más pesarosas interrogantes.
Desde las autoridades gubernamentales, las iglesias y todos los entes sociales deben prestar atención al perturbador suceso. Si bien es cierto que podría tratarse de un caso aislado tiene que existir alguna causa digna de estudiarse por la cual se cometió el crimen, aunque el autor fuera un menor de 13 años.
Son muchos los factores, incluyendo la influencia internacional, los malos ejemplos y la descomposición social y familiar, las condiciones de vida, entre otros, que inciden en crímenes tan horrendos. Todos esos elementos deben ser analizados y enfrentados, todavía que se está a tiempo de evitar casos mayores.

