Cuando el prestigioso historiador, abogado y profesor Hugo Tolentino Dipp aceptó presidir la Comisión Organizadora de la Convención del Partido Revolucionario Dominicano, muchos se llenaron de fe y esperanza. Hugo es hombre íntegro, incapaz de hacer nada en contra de sí mismo, ni de sus principios.
Acostumbrado a manejarse dentro de un esquema de normas y principios, Hugo creyó que encontraría respaldo absoluto, que sus decisiones serian apoyadas sin reservas por las altas instancias del PRD, pero no ha sido así. La razón es simple: Hugo no representa ningún grupo dentro del PRD; no tiene hacha que afilar en contra de nadie. Simplemente aceptó dirigir el proceso convencional para contribuir, para ayudar a que el PRD saliera unido de la Convención.
Sin embargo Hugo ha encontrado obstáculos. No ha sido fácil garantizar la voluntad de las bases expresadas en las urnas; no ha sido fácil garantizar la victoria de los que ganaron en buena lid. Como tampoco ha sido fácil garantizar que se respete la democracia interna, ni los valores y principios que le dieron razón de ser al PRD. Hugo ha estado nadando contra la corriente, contra la fuerza del dinero y la inmoralidad que parecen ser los pilares fundamentales del Nuevo PRD.
Enmanuel Esquea Guerrero se marchó de la Comisión Organizadora de la Convención. Saltó del barco cuando se dio cuenta de lo que sucedía. Hizo bien. Hugo decidió quedarse, Si no fuera por Hugo, miles de impugnaciones estarían en la JCE.
Hugo no tiene muchos colaboradores en la Comisión. A la mayoría sólo le interesa que los candidatos congresuales y municipales pertenezcan al grupo del presidente del partido. Tratar de convertir al PRD en un Comando de Campaña para utilizar sus recursos económicos de manera unipersonal, es algo que ni Peña Gómez hizo. Esa actitud sectaria, improductiva, llevará al PRD a una derrota dolorosa. ¡Y el responsable será Miguel Vargas!
Hugo Tolentino Dipp merece respeto. Ojalá que su prestigio, bien ganado, no salga lastimado, Las bases deben exonerar al bueno de Hugo de los desmanes que se han cometido en el PRD, que vulneran la voluntad de las bases y la democracia interna. Hugo no es hombre de falsas promesas, de fraudes y engaños. Hugo es, ya lo he dicho, una reserva moral del PRD y de la sociedad dominicana.

