Opinión

Humorada

Humorada

Espérenme en el Cibao

Aunque ustedes no lo crean… ¡se me acabó el buen humor! Al menos para escribir las Humoradas.

Por lo tanto, “ en vista de tanto aplauso”, tomo “las de Villa Diego”. Aunque el tal Diego ni se entere.

Tras 51 años detrás de una computadora, o viajando por todo el país “ reportajeando”, creo que me llegó la hora de cantar un merengue jamás escrito titulado “Vuelvo para el Cibao”.

Estoy plenamente seguro que me tendrán que amarrar en el Santo Cerro par no agarrar un día y volver a la capital, donde tengo tres hijos, y otro es médico en al clínica Mayo, de Jacksonville, Florida.

Para acomodarme debidamente, quité dos o tres tablas de la casa que papá construyó hace unos 80 años, amén de “jubilar” el viejo techo de cana reemplazándolo por uno de asbesto.

Así mismo reconstruí el baño poniendo una tubería directa que me conecta con el arroyo “Tomines”, cruzando la loma para ganar tiempo y ahorrar dinero.

Desde la galería de la casa se ve espectacular vista de “la tierra más “fermosa” que humanos ojos hayan visto” (lo dijo el Gran Almirante descubridor de América), y en la parte atrás, alias “el patio”, cacarean jubilosas tres docenas de gallinas y varios gallos pelones, que  me proporcionan una carne magnífica y huevos de primera

Añadan a eso media docena de matas de aguacates que dejaron “con la boca abierta a Hipólito Mejía “, después de probar sus frutas. Por cierto aún le debo tres matitas a “Hipo”, que tiene una finca de aguacates de “chupe usted y déjeme el cabo”.

En fín, ya empecé a preparar maletas y otras cosas necesarias. El problema es que de los tres hijos que tengo aquí, capitaleños de pura cepa, ninguno, “le ha dado mente” a las posibilidades de convertirse en cibaeños, y mucho menos en cibaeños de campo, y esos muchachos arrastran, ¿ saben a quien? Nada menos que a mi mujer.

Así que es posible que me vea obligado a vivir en el campo solo… los fines de semana, con los “peligros” que esto implica. Es decir, un hombre guapo (según dicen ellas mismas), con todo “lo necesario” a  mano, podría  convertirse en alguien digno  de “echarle la mano”. Y todo lo demás.

Claro, esto último no es posible, ya que hace más de medio siglo juré fidelidad eterna y hasta ahora he cumplido mi juramento. Y eso, que oportunidades no me han faltado.

El Nacional

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