Opinión

Humorada

Humorada

FENATRANO, el impenetrable “castillo” de Juan Hubieres y comparsa, tiene al ya próximo metro de Santo Domingo antes la disyuntiva de ser miembro de las rutas alimentadoras del citado metro, o volver a las “luchas sindicales” donde se “lucha eso si”, pero sin sudar.

Hubieres puso al gobierno contra la espada y la pared y advirtió que si las cosas no son como él las propone, el metro quizás no llegue al centímetro.

Yo no me explico como son las cosas en este país.

Hubieres, por lo menos, anunció que ya no habría los “paros sorpresivos” que habían anunciado: ¡Gracias a Dios!

Sí, ha que darle gracias a Dios porque si en una huelga patrocinada por el tal Hubieres me hubieran roto un vidrio al carro, a estas horas estaríamos corriendo cerca de Higüey, yo con un garrote en la mano y Hubieres sudando a mares, porque si llego a alcanzarlo sería un milagro que le quedara un hueso sano.

Solamente de saber el precio del vidrio delantero de mi automóvil, le doy gracias a Dios porque el individuo citado, de “profesión sindicalista”, mirara para otro lado o pensara de otro modo, porque miren, si eso llegar a pasar, nadie en este mundo sabría lo que pasaría.

Y esos de abrir “línea de diálogo” el gobierno con el sindicalista, a mi me indica que algo flota sobre el agua”, con posibilidades de hundirse.

Porque, ¿es que el gobierno le tiene miedo al señor citado?

Y todo porque el metro está ya casi corriendo y dando un servicio de Hubieres nunca podría ni soñar dar.

Ahora, todo se basa en que el sindicalista sepa que con el metro se le acabará su “poder”. Las guaguas cubrirán las rutas alimentadoras hasta las estaciones del metro, pero nada de cubrir nada más. Estamos adelantando.

Ahora, cuando pienso que los tranvías corren por las calles de La Habana hace más de un siglo, me da tiriquito pensar que nosotros ahora es que estamos pensando en un metro que comunique Villa Mella con la Feria.

Cuando se anuncie el metro Los Alcarrizos con la Zona Colonial, posiblemente estaremos en los finales del presente siglo.

Y, aquí entre nos, mejor es no pensar en eso para evitarnos dolores de cabeza inútiles.

El Nacional

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