SANTIAGO. La Iglesia católica advirtió a quienes han tratado de cambiar la verdadera historia de la Tiranía Trujillista que no puede distorsionarse y querer cambiar el color de los hechos tras recordarle como el evangelista que se conocerá la verdad y esta les hará libres.
De igual manera califica aquel momento de la vida dominicana como de una verdadera perversidad, degradación moral, irrespeto a la dignidad humana, destierro, abusos, torturas en su máxima expresión, degeneración, latrocinio, oprobio, sepultura de la libre expresión, terror, violación de los derechos humanos, crímenes y megalomanía sin límites. Asegura que el pueblo dominicano sufrió una de las dictaduras más férreas de América Latina, porque a diferencia de otros opresores Trujillo combinó el poder político, económico y militar, que contaba con un sector de los intelectuales de la época que le sirvieron a su causa por miedo, complicidad, indiferencia a falta de pudor.
La posición cristiana está contenida en el editorial del semanario Camino que circula en todas las parroquias del país este fin de semana.
Medio siglo después de aquel libertario 30 de mayo, de 1961, no podemos estancarnos en el odio que envilece y tritura los anhelos de una sociedad mejor, pero sí hay que hacer justicia, planteó.
Señala que en una época de tanto relativismo como la actual donde tantas utopías mueren en el frío universo del individualismo y la falta de compromiso social, es peligroso confundir a la presente y a las futuras generaciones con falsedades sobre un período de nuestra historia marcado por la sangre y la muerte.
En en ese sentido resaltó la importancia que reviste la apertura del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, en donde se podrá encontrar la realidad que ha vivido este pueblo en su peregrinar buscando un destino promisorio.
Cada dominicano debería visitar este espacio y ver los episodios tejidos con sacrificios, dolor y entrega para darnos días mejores, dijo Camino. Consideró como un verdadero martirio el vivido por hombres y mujeres que fueron abonando la esperanza de la libertad con su propia existencia.
Por eso insiste en que Que jamás nuestro pueblo tenga la desgracia de volver a soportar esa noche tan larga.
Consideró que el mayor regalo que podemos entregar a los que ofrendaron sus vidas luchando contra la tiranía trujillista es construir una nación en donde la corrupción administrativa, el tráfico de influencias, la impunidad, el clientelismo, la delincuencia y la pobreza desaparezcan por siempre.

