SANTIAGO. El semanario católico Camino destacó los aportes económicos que hacen los dominicanos radicados en el exterior, a través del envío de remesas, que el pasado año superó los tres mil millones de dólares, lo que representa un incremento de un 7 por ciento en comparación con el 2010.
El vocero escrito de la Conferencia del Episcopado toca el tema en el editorial de su edición que circulará este domingo en los templos católicos del país y que titula Agradecidos.
Camino resalta que República Dominicana fue la nación que más dinero recibió, en el área del Caribe, por concepto de remesas, y la quinta, a nivel de América Latina lo que nos muestra un retrato fiel de la bondad y solidaridad de nuestros hermanos que un día dejaron el terruño que los vio nacer para irse a otras tierras en busca de una vida mejor, pero sin olvidar a los que dejaron atrás.
Por eso, el órgano informativo religioso recomienda que nunca debemos verlos como dominicanos ausentes, pues su corazón sigue latiendo y sintiendo por nuestra enseña tricolor, como si estuviéramos codo a codo caminando con ellos, a pesar de la distancia.
Puntualiza que para los dominicanos no importa que estar en cualquier país europeo o en Estados Unidos, para seguir atentos a las necesidades que tienen los familiares que dejaron en el llano o la montaña de esta nación.
Ni siquiera la crisis que sacude la economía de los países donde viven, les impide cumplir con este gesto solidario. Allá se privan de muchos deseos y sufren limitaciones para que llegue cada mes a sus familiares el aporte económico que en muchos casos es la única fuente de ingreso que conocen miles de hogares dominicanos, indica.
Tras considerar que sin estas remesas, miles de dominicanos estarían viviendo por debajo de la línea de pobreza, Camino estima que la diáspora merece una mayor estima.
En tal sentido, considera que el Estado tiene que impulsar políticas que le facilite un mayor desenvolvimiento y que se abran nuevas oportunidades que sirvan de incentivo para los emigrantes instalen negocios y empresas en el país que les permitan un día volver con un futuro más seguro, haciendo realidad sus anhelos de progreso en estas tierras de sus amores.
A su entender, la comunidad dominicana en el exterior es inmensa, y no puede seguir siendo vista como un medio para conseguir dinero y votos en los procesos electorales. Llegó la hora de actuar a favor de sus necesidades, defender sus derechos, muchas veces pisoteados en playas extranjeras.

